|
|
| |
| El mundo de las
publicaciones está cambiando |
|
|
Cherie Burbach
Siempre me resulta interesante escuchar a la gente cuando se lamenta
de lo malos que son los libros que sus autores autopublican. A modo
de queja algunos aseguran que pueden detectar una obra autopublicada
a una milla de distancia, mientras que otros afirman que la calidad
de estas obras y, lo que es más importante aún, su escritura están
por debajo de lo normal.
Claro que encuentro interesante las anteriores aseveraciones, ya que
soy una autora que se autopublicó. Y las hallo interesantes porque
no hace mucho me enteré, leyendo las noticias, de que algunos
autores, como Kaavya Viswanathan y James Frey, a sabiendas engañaron
a sus lectores y, lo que es peor, que sus editores “tradicionales”
hacían la vista gorda.
Lo más probable es que todos hayamos escuchado últimamente la
historia de James Frey, pero en caso de que no se hayan enterado del
acuerdo con Viswanathan, les diré que según lo que se ha informado,
ella “tomó prestado” largas partes para su novela “How Opal Mehta
Got Kissed, Got Wild, and Got a Life” de la novelista Megan
McCafferty.
Por supuesto, en el reino de las publicaciones no habrá problemas,
ya que tanto Frey como Viswanathan se deshicieron en disculpas. Nada
les impedirá hacer dinero, llegar a acuerdos para una película y un
segundo libro, o seguir escribiendo.
Entiendo que cualquiera puede equivocarse. Lo que no acabo de
entender es por qué oigo hablar tanto de la calidad de las obras
autopublicadas cuando sé, después de pasarme años leyendo
cuestionables materiales “publicados de manera tradicional” , que no
todo lo que publican las grandes editoriales de Nueva York es bueno.
A veces está muy lejos de serlo.
También sé, por mi asistencia a numerosos eventos de firmas de
libros por sus autores, que algunos de ellos consiguen que los
publiquen no por la calidad de lo que escriben, sino porque conocen
a alguien en una editorial. No me interesa si algún autor logra que
lo publiquen de esta manera. Lo que sí me molesta es leer estos
artículos poco convincentes y engañosos sobre lo mucho que perjudica
a un autor autopublicar su propia obra. Algunos de ellos desinforman
tanto que me hacen cuestionar los motivos de quienes los escriben.
¿Qué le importa a esta gente que los autores se autopubliquen? ¿Qué
ganan al disuadir a los autores de tratar de darle a sus obras una
oportunidad?
Bueno…quizás…porque la autopublicación le está ganando terreno a las
grandes casas editoras. La mentalidad estrecha de éstas les ha
impedido detectar algo de lo mejor que se anda escribiendo. Rechazan
obras no porque sean malas, sino por no estar seguras de cómo
venderlas. Rechazan aquello que en su opinión no les permitirá ganar
grandes sumas. Pero un James Frey sí les reportará ganancias altas.
Todos conocemos los pros y los contras de la autopublicación y la
edición tradicional. Sabemos que la autopublicación es una buena
opción para algunos y no lo es tanto para otros. Pero no seamos
autores ingenuos. Cuando uno lee un artículo que dice que no nos
autopubliquemos porque tendremos que comercializar nuestras
obras.hay que tener presente que esto es precisamente lo que
tendremos que hacer si apelamos a una editorial tradicional. La autopublicación difiere de la edición tradicional. No es mejor ni
peor, simplemente es diferente.
¿Pienso acaso que los autores deben autopublicarse siempre antes de
encontrar un editor tradicional? No. Pero tampoco creo aquello de
que la autopublicación es para los autores que no consiguen publicar
sus obras. Esto no es necesariamente cierto. No creo que toda
autopublicación sea basura, como tampoco creo que todos los libros
que se publican de forma tradicional sean grandes obras.
De lo que estoy convencida es de que el mundo de las publicaciones
está cambiando. Y lo mejor que podrían hacer los editores
tradicionales es echarle un vistazo a su mundo y cambiar la manera
de hacer negocios. Como hemos sabido por noticias recientes, su
reputación depende de ello.
Traducido de American Chronicle |
|
|
 |
 |
|
| Copyright Alexandria Library Incorporated
© 2006 | |
|
| |
 |
|