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© 2008 Rómulo G. Rojas Crasto
Todos los derechos reservados.
ISBN: 978–1–934804–15–5
Library of Congress Control Number: 2008925225

Formato: Rústica; Páginas: 212; Tamaño: 6" x 9"

Publisher: Alexandria Library, Miami, 2008
 

LOS DÍAS DEL FOGOSO HERAS

Patriota cubano entre los libertadores de
Venezuela y Colombia
(1818 - 1822)

SOBRE EL AUTOR: Rómulo G. Rojas Crasto, sociólogo y antropólogo de la Universidad Central de Venezuela, antiguo preparador de Historia Social en su facultad, y eterno amante de la Historia, el Arte y la Palabra, nos pinta al personaje en el contexto de sus contemporáneos y paisanos: Yánes, también cubano, que redactaba leyes para su patria adoptiva; Maceo, padre del patriota, cargando al machete a nombre del Rey; y el matancero Pedro Romero y Porras, hombre grande entre los libertadores de Cartagena.

Hacen contraste todas esas figuras de antaño, que ganaban sus preseas en el campo de Marte, con el actual desfile de sátrapas insepultos, adinerados autócratas sin freno y su comitiva de mercenarios, adulantes, mercachifles y oportunistas. La Justicia tarda, es cierto, más nadie escapa a su destino: “La ley de la Compensación es inmancable”.

De venta en Miami, ($19.95)
Librería Universal (305) 642-3234

También puede comunicarse
con el autor para adquirir el libro:
rrjrheras3@gmail.com

SOBRE LA OBRA: José Rafael de las Heras, la Libertad, su única ambición; la Habana, su cuna, y Maracaibo, la tierra que lo recibió al morir en combate. En España estaba cuando el francés invadió imponiendo coronas, y Goya ilustraba para la posteridad los fusilamientos. Con su pueblo se alzó gritando vivas a la Constitución, poder democrático desconocido en esa nación, al tiempo que enfrentaban con furia al invasor.

Preso, y luego deportado, al regreso de Fernando VII, autócrata perfecto, De las Heras se unió al ejército Libertador en Venezuela. Miles de kilómetros anduvo, sin exagerar; sierras y llanuras, por igual. En la batalla de Boyacá, mordió el polvo, herido en la victoria; y en la de Carabobo, su nombre alcanzó la fama. Conocido como “el fogoso Heras”, Bolívar lo llama “Benemérito” en carta al Congreso, Páez lo califica de “Heroico” en sus memorias, y José Hilario López, ex-presidente de Colombia, su rival en algún momento, lo titula “el jefe mimado del Libertador”.