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Este libro es producto de la revisión de la
correspondencia entre García Lorca y el
erudito cubano José María Chacón y Calvo.
Con ciertas inexactitudes la había dado a
conocer la profesora Zenaida Gutiérrez Vega
en 1986, quién la recibió del propio Chacón.
Dispuso la amiga y colega que al morir
pasara a manos del autor de estas páginas, a
quién le pareció oportuno, por su valor
histórico y biográfico, transcribirlas con la
mayor exactitud, a la letra, como aquí se
ofrece, junto a su reproducción facsimilar.
En el proceso de esa transcripción
aparecieron los datos que ahora se reúnen
sobre "Cuba en Lorca", los cuales van
acompañados de varias ilustraciones cuyos
originales, algunos inéditos, formaban parte
del mismo legado. En la información que se
da aquí se prefirió lo menos conocido o de
particular interés en la biografía del poeta,
su amor por lo cubano y la presencia del
país en su memoria y su conducta, temas que
han merecido estudios y comentarios de los
que también se nutre este trabajo. |
En la conferencia de
Llorca sobre Poeta en
Nueva York, en marzo de 1932, en Madrid,
dijo que su libro se debía llamara "Nueva
York en un poeta", y no "Poeta en Nueva
York", y tenía razón, porque el "poeta en
Nueva York" es el de sus cartas a la familia
describiendo la ciudad, que está como en un
escenario, gigante y luminosa, y el poeta de
espectador –una especie de pintura
impresionista–, mientras que el libro es en
todo "Nueva York en un poeta", donde la
ciudad se funde con él y se manifiesta, con
sus estridencias y contradicciones, en el
lenguaje de Lorca –una especie de pintura
expresionista. Así el título de este trabajo
es "Cuba en Lorca" en vez de "Lorca en
Cuba", porque más que al país quiere llevar
al lector al efecto de la isla sobre Lorca,
desde su adivinación, cuando la soñaba,
hasta su vivencia, cuando en ella estuvo.
Se ha dicho que al evocar a Lorca suele
preferirse empezar con su muerte, y las
páginas que siguen no se apartan de la
costumbre y aun concluyen con la tragedia de
Viznar. |