Olga M. Muñoz,
nació en un momento convulso por la 2da. Guerra mundial en
1942, su llegada a la vida por tanto no sería un
acontecimiento, sin embargo desde entonces percibió las
inquietudes de ese medio en que le tocaría vivir y que la
enseñó a ser fuerte y frágil a la vez.
Supo de pobrezas y carencias, se hizo maestra de niños y de
muchos y aprendió a la par que enseñaba que en la vida todo
se alcanza, pero todo cuesta.
Llegó al exilio en 1980 y logró nuevamente continuar su
Magisterio como un Sacerdocio.
“pobre de aquel que no ama lo que hace…”
Le gusta leer, saber, preguntar, pensar y también soñar; por
eso escribe y crea en cada imagen u oración, y busca y se
pierde en los versos y la fantasía.
“Escribir es divino”, dice en una de sus inspiraciones,
“y... sobre todo, si lo que escribes es auténtico, sin
frases hechas.
La pluma es el instrumento que sirve de detonante a la
acumulación de sentimientos, es la vía de escape del corazón
que dejará las huellas, para que un día, cuando ya no
estemos podamos seguir presente.
Nació en Caimito, un pueblo pequeño de la provincia de La
Habana, Cuba; su nombre de pila Olga Mirabal. Fue la menor
de dos hermanas, madre de dos hijas y hoy abuela de cinco
nietos.
Vive en la Florida y su vida sigue acumulando planes de
futuro;
“Creo que todavía me puedo
enamorar
de la esbelta montaña en cualquier lugar…
“Al otro lado
del camino” es como su propia vida, un mosaico de recuerdos
y añoranzas; de amores viejos y de un presente infinito, es
una mezcla de sentimientos ternura, dolor y reproche
exhortación y crítica.
Es, como, muchas veces Tú
y muchas veces Yo
al otro lado del tiempo.
Su primera
publicación fue Tocando fondo” (2007).
Ahora trabaja arduamente en su nuevo proyecto “Cuentos
cortos”, colección de historietas para todos los niños que
verá la luz el próximo año.
Su poema "En la distancia", pag-118 de
Al otro lado del camino, fue seleccionado para ser
publicado en Dulce Primavera,
el concurso para nuevos
autores del Centro Poético de Madrid,
España.