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Dedicatoria
Un breve teque sobre el choteo nacional, sus pros y sus contras En el libro “La Broma”, del novelista checo Milán Kundera, a quien le auguro un Premio Nobel de Literatura, al igual que a Mario Vargas Llosa, cuando a la Academia Sueca se le pasen los devaneos a diestra y siniestra que ha mostrado últimamente, el protagonista es expulsado deshonrosamente del Partido Comunista por haberle escrito una carta privada a su novia, donde, hablando en cubano, “le da cuero” por su excesivo entusiasmo revolucionario en las tareas agrícolas a donde fue enviada durante sus estudios. La broma en cuestión le costó además al pobre checo de la novela ser enviado al Ejército y, ya como soldado, trabajar nada menos que en una mina. Recuerdo que en 1972 le mandé un telegrama a Mayra, una compañera del Preuniversitario que estaba en otro campamento del Plan “La Escuela al Campo”, donde le decía textualmente: “Lancha lista, nos vamos el sábado”. Mayra se molestó mucho conmigo, pero no pasó nada, pues “de seguro” la Seguridad del Estado comprendió que el telegrama en cuestión era una broma, y no nos metió presos por “intento de salida ilegal del país”, tan penada por la ley en esa etapa. Ese sentido del humor, esa tendencia a bromear con todo; esa “levedad” que ambas partes mostramos y que nos salvó de la cárcel a Mayra y a mí en ese entonces, es lo que, por un lado, nos ha dañado como pueblo, porque nos hemos salido siempre por la tangente con el chiste y el devaneo, no enfrentándonos a la realidad cruda como lo hicieron los húngaros y los checos en circunstancias muy parecidas en su tiempo, pero por el otro, es lo que nos ha salvado también de la locura y del suicidio colectivo, si nos hubiéramos enfrentado a las tropas especiales y a los pelotones de fusilamiento crispados por la ira y la desesperación, aunque cientos así lo hicieron en Girón, el Escambray y el 5 de agosto de 1994, cuando el Maleconazo, sacando la cara por todos los que seguimos vivos y nos limitamos a burlarnos del Fifo. Somos dramáticos sólo por momentos, acabando siempre en el choteo, de ahí que de la zarzuela no hayamos pasado en nuestro teatro musical, sin llegar a la ópera, ya que en la primera nunca falta el cuadro costumbrista de la mulata, el negrito y el gallego, aunque acabe en asesinato, y en la segunda, casi siempre el desenlace es terrible, pero sin choteo. Al lado de la consigna oficial de “Patria o Muerte”, tan dramática que casi nadie la ha seguido al pie de la letra ni cuando lo de Granada, por ser sólo un engendro efectista del Dramaturgo en Jefe, las verdaderas consignas imperantes en estos 48 años han sido “No cojas lucha, que la caña es mucha”, en los setentas, “Sociolismo o muerte”, en los ochentas, y “Socialismo o muerte, valga la redundancia”, en los noventas e inicios del 2000 Sea esto bueno o malo, así somos los cubanos, y ponernos un gran espejo delante es lo que necesitamos, para no andarnos con pañitos tibios cuando de salir del berenjenal se trate. Creo que el humor podrá ser, como siempre lo ha sido en nuestra historia, un buen azogue para ese necesario espejo, tal como ha sido un implacable azote para ese Coma-Andante en Fleje, durante todos estos 48 años en que hemos estado esperando la llegada de la tarde en que ya no nos enoje, y se vaya para la Microbrigada del Infierno, a sustituir a Lucifer. El autor
El Instituto de Investigaciones de la Nieve (IIN), con sede en Nevada, después de largos años de ardua labor, ha dado a la publicidad las interesantísimas conclusiones de su trabajo sobre el tema “Nieve y desarrollo.” Las mismas son las siguientes: 1. En todos los países desarrollados cae nieve. 2. En los países más atrasados de América Central y del Sur, África y Asia, no cae nieve. 3. Dentro de los países subdesarrollados, los más adelantados son aquéllos donde cae alguna nieve, como por ejemplo, Argentina. 4. En Italia, el norte nevado es el que tiene más desarrollo industrial y económico, mientras que en el sur cálido la situación es bien distinta. La gran conclusión es entonces que para que en un país haya desarrollo tiene que caer nieve, como en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, etc., por lo que la solución para el mundo subdesarrollado es que en sus respectivos territorios caiga nieve. Ya hay una compañía norteamericana interesada en esto, la Nevada Ice Cream Overseas (NICO), que propone el envío en helicópteros de nieve en grandes contenedores refrigerados para dejarla caer sobre los países carentes de ella y así propiciar su desarrollo. No en balde, en Cuba, al principio de la década del 70, un “iluminado” compró una barredora de nieve en la Unión Soviética y la trajo al país. Es cierto que se adelantó mucho a este descubrimiento del IIN, pero se ve que estaba sobre la pista. El susodicho, cuyo nombre hemos logrado averiguar, después de más de 30 años de arduas investigaciones, para no quedarnos por debajo del nivel del I.I.N con lo de la nieve, todavía sigue con vida, a pesar de los experimentos alimenticios de que ha sido víctima durante tanto tiempo, pero ha demostrado tener un estómago y unos nervios de acero. Lo primero se explica por sí solo, pues sobrevivir al chorimorci, la pasta de oca y al chocolate mezclado con harina de pescado no lo hubiera logrado ni Meñique, pues MINAL, nuestro ogro culinario al servicio del señor Don Pomposo, no se deja engañar tan fácilmente: o te lo comes, o te mueres de hambre. Lo segundo, porque Alipio de la Caridad Fernández Mell, que así es su nombre, hermano de aquel famoso “alcalde socialista” de La Habana, notorio por abastecer las Fuentes de Odalis, tuvo que tener unos nervios de titanio para poder soportar las burlas de familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos, después de la metedura de pata de la barredora, al punto de que le pusieron como apodo “Blancanieve con un solo enanito”, porque, además de bruto y frío en la cama, es pichicorto. Afortunadamente, con este nuevo descubrimiento del I.I.N, Alipio ha sido reivindicado, y en un futuro próximo se espera que “Granma” y la Televisión Cubana le hagan un reconocimiento público, como a Luis Pavón, que metió en el congelador a tantos artistas cubanos, y a Papito Serguera, también con un gran historial con la nevera, aunque Alipio corre el peligro de que, como en el caso de aquéllos, que por primera vez en su historia, la U.N.E.A.C (Unión Nacional de Escritores y Artistas Castristas) protestó, y “Granma” se tuvo que echar para atrás (aunque a mí todo eso me parece un montaje para limpiar la imagen cultural del régimen), el casi extinto Sindicato Nacional de Fabricantes de Granizados, Durofríos, Hielo y Helados (SINFGDHH) también proteste, porque si finalmente nieva en Cuba, los turistas no van a querer tomar helados ni durofríos, y sus trabajadores van a tener que cambiar de actividad. Nada, que a veces la vida real es más desconcertante que la más disparatada historia de ficción. |