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| Desde el momento que me enteré de mi historia agoté las
posibilidades a mi alcance, oficiales y no oficiales, para saber quién había sido mi
madre (no tengo ni certeza de su nombre), quién había sido mi padre, las causas por las
que mi madre estuvo presa y cuál había sido el destino de ella. Llegué hasta encontrar
algunas personas del régimen, que por humanidad, se mostraron dispuestas a ayudarme en mi
indagación, pero siempre regresaban sin nada después de chocar con un muro de silencio.
Una vez me dijeron que mi madre había sido agente de la CIA. Recuerdo otra de las
respuestas: "me advirtieron que no abriera esa gaveta, que tiene cucarachas". Mis gestiones y contactos me llevaron al archivo del hospital de Maternidad Obrera, donde nací. Sólo para ver con mis propios ojos que la página donde debían estar mis datos de nacimiento había sido arrancada. Considero mi caso como de interés para las organizaciones de derechos humanos, a las que acudo para que me ayuden en mi indagación. Creo tener el derecho elemental de conocer quiénes fueron mis verdaderos padres y cuál fue su destino, y que el estado cubano no debió negarme esa información, probablemente por intereses políticos. Mi esposo, mi hija y yo pudimos salir de Cuba en 1994, después de una larga demora. Residimos durante ocho años en la República Dominicana y ahora estamos en Miami. Agradecería cualquier información que pudiera arrojar luz sobre mi caso.
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