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Cubana en busca de su identidad
Mi nombre es Dania Roque. Nací en La Habana, Cuba, el 10
de septiembre de 1964. A la edad de quince años me enteré que era adoptada. Mis padres
adoptivos me dijeron que mi madre biológica era una ucraniana de posible nombre Bruna
Kirina, presa en la cárcel de Guanabacoa, La Habana, Cuba, en el momento de dar a luz. Mis padres
adoptivos, muy integrados a la revolución, me dieron esa información y me dijeron que
nada más sabían.
Cuando nací fui entregada en custodia temporal a una
trabajadora de la cárcel de Guanabacoa. Tengo vagos recuerdos de mi niñez, siendo el
más claro mi estadía, pernoctando bastante, en un circulo infantil ubicado en el reparto
Kholy, al cual asistían hijos de funcionarios del gobierno y del ministerio del interior.
Al cumplir la edad de seis años es que soy inscrita oficialmente como hija natural del
matrimonio formado por la hermana de la trabajadora de la cárcel y su esposo. |
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| Desde el momento que me enteré de mi historia agoté las
posibilidades a mi alcance, oficiales y no oficiales, para saber quién había sido mi
madre (no tengo ni certeza de su nombre), quién había sido mi padre, las causas por las
que mi madre estuvo presa y cuál había sido el destino de ella. Llegué hasta encontrar
algunas personas del régimen, que por humanidad, se mostraron dispuestas a ayudarme en mi
indagación, pero siempre regresaban sin nada después de chocar con un muro de silencio.
Una vez me dijeron que mi madre había sido agente de la CIA. Recuerdo otra de las
respuestas: "me advirtieron que no abriera esa gaveta, que tiene cucarachas". Mis gestiones y contactos me llevaron al archivo del hospital de
Maternidad Obrera, donde nací. Sólo para ver con mis propios ojos que la página donde
debían estar mis datos de nacimiento había sido arrancada.
Considero mi caso como de interés para las organizaciones
de derechos humanos, a las que acudo para que me ayuden en mi indagación. Creo tener el
derecho elemental de conocer quiénes fueron mis verdaderos padres y cuál fue su destino,
y que el estado cubano no debió negarme esa información, probablemente por intereses
políticos.
Mi esposo, mi hija y yo pudimos salir de Cuba
en 1994, después de una larga demora. Residimos durante ocho años en la República Dominicana
y ahora estamos en Miami.
Agradecería cualquier información que pudiera arrojar luz sobre mi caso.
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