El autor

De los gallos de pelea y otros temas

Félix R. Vázquez (Bibe)

SI USTED NO ANSÍA sentir en su yo, toda la emoción indescriptible que provocan dos gallos cuando se entrelazan en una feroz y mortal lucha... NO LEA ESTE LIBRO.

SI NO ANHELA asombrarse de admiración contemplando como uno de estos valerosos plumíferos, con ambos ojos reventados a punta de espuelas, sangrando por mil una herida, defiende su precaria vida con ímpetu y bravura incomparables... NO LEA ESTE LIBRO.

En fin, Si NO AMBICIONA un relato nuevo, gozoso, con un ingrediente distinto, desconocido y que a la vez transpire cubanía... NO LEA ESTE LIBRO Y... ¡QUÉDESE CON LAS GANAS!

Pero si se atreve a enfrentar el reto de deletrear una página cualquiera de esta obra, dese ya por vencido de antemano, pues el placer no imaginado que le produce lo leído lo obligara a seguir en la lectura de la increíble y deliciosa historieta y saborearla hasta la última coma, hasta el último punto. Se lo aseguramos

¿Sabe usted...

…qué tiene la cría, el cuidado y las riñas de gallos para gozar de tantos amantes en todo el mundo?

…cuéles son los nombres que se le dan en Cuba a los distintos matices que conforman los plumajes de esta aves?

…de qué color es un giro, un pinto, un canelo, un indio, un malatobo?

…qué es un bolo, un papujo, un maiquino, un crestirroso, un crestipiñe, un assil, un cornish, un jerezano?

…de dónde proceden?

…las estrictas reglas que regulan cada combate de tantos bravos animalitos?

…qué es un pollo?

…qué es un cartabón?

…qué significa: gallo de 3.2 1/2 al 2: 12 a 8: a peso:: coima mínima de 10 monedas?

En esta obra usted encontrará todas esas respuestas, así como a mil más que haga.

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Bibevazquez@aol.com 

© Félix R. Vázquez Robles, 2010
ISBN: 978-1-0917049-51-9
360 páginas; Softcover; 5.5" x 8.5"

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(Lea más abajo el índice y el prólogo)

 


ÍNDICE

Prólogo

I. "La Primera Pelea". (Relato).

II. El Gallo: su estructura, colores, razas y canto.
El pico, la cresta, la golilla, el pecho, las alas, el lomo, los cuadriles, la cola, los muslos, las fosas nasales, los ojos, los oídos y las patas. El Peso. El giro, el indio , el pinto, el jabao, el cenizo, el canelo y el blanco. El machorro, el quiquiriquí y el batan. El Cornish, el Bankiva y el Accil. El Gallo fino: el jerezano, el criollo, el jamaiquino, el moñudo, el papujo y el bolo. "El Cornish de Cantón". (Relato).

III. La crianza
El pie de
cría, la madre, el padre. Criadores: Mendieta, Bringuier, "Chinchín" Sierra, "Zayitas". "El canelito de Mendieta", "El Jerezano Fatal", "El hijo de la Cucuya". (Relatos).

IV. El Patio Fino: en la gallería, en el campo.
El jaulón y el pollero. Alimentación en el campo. Los depedradores: el gavilán, la lechuza, el perro, el majá y el hombre. El patio fino, el de las gallinas sacadas y el machero. Enfermedades. El marcaje. "La Cazadora de Gavilanes". "Santiago, los perros, la Vieja Clarisa y yo". "El Pativerde". "El Machero". (Relatos).

VI. Los Gallos: Preparación y Entrenamiento.
Los cañones o mamones y la pluma. El desbarbe y el
descreste. El tusado. La pesa. Topar, luchar: rotación, trastabillado, voleo y corrido. ¡Mamá, gallera! (Relato).

V. El Gallero y La Gallería.
Las jaulas y casillas. El vallín o vallita. Los escarbaderos o revolcaderos. El patio. La higiene. "Un aprendiz de gallero".(Relato).

VII. La Valla: estructura, organización, orígenes. Aserrín, Redondel, Primera, Segunda, Tercera, Gradas o Entrada General. La Vallita o La Chiquita. El Departamento de Pesar los gallos y de Casar las peleas. El Departamento de Espolar. La gallera. El estanco. La Cantina. Obligaciones e Impuestos. Función Social. "El Viejo Jeremías". (Relato).

VIII. El Club Gallístico.
Estructura y dimensiones. Reformas e innovaciones: valla privada, laboratorio y análisis químico, coima mínima, case obligatorio, jaulas en la valla y jaulitas para las pruebas.
Requerir antes de soltar. Máximo de 3 en las cuentas. La gallera. Cartabón oficial. "¿Tiene usted invitación?" (Relato).

IX. El Hacedor de espuelas y los zapatones.
La espuela natural: limpieza y mantenimiento. El caramelo. Espuelas en bruto. El entubador, el cartabón, el comprimido, el motón y el pulido.

X. Las apuestas.
Pesos, monedas, reales. Los logros: parejo, 10 a 8; 12; 14; 20a 10,a 8, a 6, a 5, a 4, a 3, a 2, a 1. A peso: (onza a peso). A peseta, a real, a medio. ¡Voy! y ¡Pago! El macho y la hembra. El blanco y el negro o prieto. Las jaulas pares y las nones. El ponedor y el tapador. "Mi primera apuesta". (Relato).

XI. Las heridas.
La cobardía, el ahogo o cansancio y la rotura de las espuelas. Heridas en la cabeza: ojo y sesos, ciego, tuerto, descalabrado, despicado, desbocado, hemorragias, los oídos y la nuca. En el pescuezo: hemorragias y descoyuntado. En las patas: cañazo,
apuntadas y de candado. El "palo". "Golpe e' güevos". (Relato)

XII.  La pelea.
Case, espolado, laboratorio, tipo de gallos, pruebas.
El espolado en Centro América. El gallo de punta, el de arriba, el de adentro, el de obra o de movimiento o guarachero, el empujador, el corredor. El careador. El gallo enamorado. «Vista de águila», «Yo, careador». (Relatos).

XIII. La Remuneración de los Galleros

"Los distintos tipos de galleros y patrones. La Fiesta, Beneficio y Homenaje. "El hijo de Mil Pesos", Juan Travieso."Hace falta un completo para la coima". (Relatos)

XIV.  Las Trampas.

Varias. La compra-venta. La untura. El por "trasmano". El cambiado. "El Grano". La pastilla. Las espuelas. El pollo rebajado. Tablas convenidas. El mal entendido o e! equivocado o... póngale usted el nombre. "El camote". "El gato". "Un gallo padre prestado para que lo plumen", "Fiesta en Jorobada", "Un ciego que no está tan ciego", El extraño caso de las espuelas de goma", "Chambá y el "Loco Abela", "¡Equivocado!", "Maximito, camotero", "Una pelea que cambió el curso de dos vidas", "El Guajiro Pedro". (.Relatos).

Glosario

 

PRÓLOGO

De los Gallos y de las Gallerías

Especie de prólogo (si les gusta) para presentar un libro... que les va a ser sabroso.   (Invencioncilla entre plumas y canto)

Gallo
El gallo y la luz
“Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora.”
¿Gitano, qué resplandor
de encendidos flamboyanes
quemó los rojos batanes
de tu ensueño y tu primor?
Federico, muñidor de la cal y la aceituna,
¿qué lengua de noche bruna
perforó tu fantasía?
¿qué gallo se alzó en tu umbría
para sepultar la luna?

El pica-picoteo de los cascos:… el caballo sobre el pedregal...

“Oye como canta el gallo, su amor...
”Gallo, aguardiente y canción
picando en la madrugada.
Y el lino crudo de la guayabera,
la enjaezada montura
sobre el potro fino,
perfil de macho bravío,
la guedeja de negra seda
caracoleando en la frente.
(Cantar que de fuente en fuente
besa el frescor y se queda).
Gallo en el brazo.
Animal de oro.
Pico de diamante duro.
Nervio de eléctrico rayo.

Encarcelada centella
en vaso de sangre y pluma.
Palma, palma y camino.
Guardarraya. Serventía.
El gallo llamando a misa
con el despertar del día.
Ay, sueño de fuego y punta
lima del machete agudo;
Canta claro, canta fino
gallo de canto y cuchillo.
El macho, el hombre, la fiera.
El vuelo, el giro, la espuma.
Cobre encendido. Amapola.
Ternura de paso y brillo.
Gallo, pica en la altura;
las hembras están mirando
tu signo de galladura.

***

Dos hombres desnudos, en cuclillas, lidiando gallos (en un vaso griego)

Eran sus últimas palabras. Sócrates dijo:

“Critón, le debo un gallo a Esculapio. ¿Te acordarás de pagar la deuda?” (del “Fredón” de Platón)

Y al instante cantó el gallo. Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: “Antes que el gallo cante me negarás tres veces”; y saliendo fuera lloró amargamente. (Mt. 26, 74-75.)

Él murió a la media noche; ella a los gallos cantar... (del romance del Conde Niño.)

El gallo ante el espejo... (de Enrique Labrador Ruiz.)

¡Qué extraño misterio del gallo y el hombre, la lucha y la sangre, el gallo y la muerte!

El gallo y la soledad -inquieta, masculina-. Gallo de Ares, de Changó; gallo de plata de Orisha Oko. Gallo para marcar el tiempo, en la media noche. “...Como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando.” (Gallo con sol sobre el arado, del Partido Liberal.)

Recuerdo mi compadre Julio llamándome desde Artemisa, loco de entusiasmo y alegría, hablando a grito pelado:

- ¡Vente p’acá. Jorge, que ganó mi gallo!

- ¿Pero ahora? ¿Dónde estás?

- ¡Eso qué importa! ¡Suéltalo todo y ven, que ganó mi gallo!

***

Y luego deslumbrarme ante el chisporroteo de luz y color de “La Pelea de Gallos” de Tarragona, el pintor que nos reveló a los cubanos nuestra carnal imagen...

Y el cuento del judío, tratando en vano de capturar el gallo que revoloteaba enloquecido por la habitación desbaratando cristales, para acabar los rezos sacrifícales....

O el gallo decapitado, cuya sangre había que beber con pólvora para que Changó poseyera el corazón del guerrero y le infundiese su bravura.

Y el niño pálido, recién salido de la muerte, en cuyos ojos dormidos parecía flotar un polvo de estrellas, nuncio de ancestrales profecías, mientras la abuela decía con la fe anudada: “Ahora hay que cuidarlo como gallo fino”.

(Cuando en la prisión de La Cabaña vivíamos junto al foso de las ejecuciones, el guajiro viejo me explicaba: “Yo sé que va a haber muertos porque he oído el gallo cantar como gallina.”)

***

Siempre el gallo, metafísico, trasmutado en pez, asomando la cabeza por la rotura del saco de lienzo, dejando la huella de oro de su paso, pico y espuelas...

Patios siempre habitados por gallos. Gallo desgañitado.

Tótem del gallo.

(El hombre que parece un gallo.)

¿De dónde viene este animal? ¿Por el Mediterráneo... griego, francés... de Andalucía? Remoto como una leyenda china, artero como un misterio del Barat.

Creo que está en todas partes. Y los hombres alrededor de él, fascinados, enardecidos. Soltando monedas de oro con el plumerío. Buscando, adorando, poseyéndose con la muerte.

Y dice un guajiro: ‘es pa’ ver cómo se matan los animales porque son bestias; pa’ aprender a no hacer lo mesmo.”

-Yo pregunto: ¿Pero tienen que matarse? ¿No pueden estarse quietos?

El guajiro ríe. Nacieron pa’ eso, pa’ matarse. - (¿Los gallos?... ¿los hombres?)- me pregunto

- ¿Y si así fuera? ¿Si no hubiera más que la lucha y la muerte?

- ¿Acaso el canto?...

Y los guerreros tusados, espolados, untados de alcohol, cresti-amputados.

Ave Caesar, morituri te saludant

Todos vamos a morir y no hay otra justificación que la guerra... Tal vez la muerte... la fecundidad... Picar la sombra para anunciar la aurora.

¡Orfeo, canta para que salga el sol!

Siempre habrá un gallo final. Vencedor de todos los combates. Proclamador del último definitivo verso. Y aletear, erguido, dispuesto para el reto eterno.

Vivo maíz por el piso. Erección. Caída. Del despojo heroico. Gallo, tus plumas y la muerte.

El Bibe se me acercó al agujero de mi celda.

Toma, para que lo leas y me digas.

- ¿Qué es esto?- y tomé el mazo de papeles.

- Un libro sobre gallos.

- ¿Y qué sé yo de gallos? ¿Ni qué me interesa?

- Léetelo y después me cuentas.

(¡Me cachis! Empujarse ahora un libro de gallos nada menos.) Empecé. Y el libro se me iba empinando como un capricho de volutas de humo. Que si la anécdota y el cuento; que si la descripción osada, el desplante. Cierta morisqueta donosa como diciendo: “Y si no es así o no le gusta, pudiera ser de otra manera.” ¿Pero un libro se puede construir así, a capricho? (Como una invención de música.)

El revuelo de la costumbre. Costumbre el color, el ajetreo, la pasión y el chiste. Buen vino; se sube y calienta.

Y me fueron interesando los gallos y las espuelas, las jaulas y las monedas, los coimes y las peleas, las vallas que nunca había visto, los Mendietas que sólo me había imaginado, los vericuetos por Francia o por Antioquía, la opulencia colombiana o la algarabía de Méjico, la cazurrería de España o la dureza de la Florida.

Los gallos se me aparecieron entre sueños como una noche de bengalas. Me hablaban. Me decían. Me predicaban en mil lenguas que me revelaban su mundo de magia y fantasía, el incambiable mundo de los  hombres que juegan a los animales, de los maravillosos ungüentos curadores, de las jornadas de siete leguas por ver pelear un “giro”, de jugarse hasta el alma a la pata de un “indio”, de acabar sacando machetes y la guardia rural dando planazos, del puchero del guajiro que acaricia con el ojo aguado su pollo muerto en combate.

La costumbre de siempre. Sensualidad del color en las tardes calientes. Y el regreso cansado de la fiesta. Las trochanas ajadas, el sombrero alón ladeado. Los caballos, más lentos en el crepúsculo. Yo soy mi pueblo. Mi pueblo eterno por muchos lugares. En las aldeas donde no estuve nunca. Entre las lenguas que no me enseñaron. Por las abuelas y los cuentos de los viejos decidores. Pueblo, que yo te amo. Niño que cabes en mis manos. Por cien lugares distintos encontrado. En tu capacidad de juego y de miedo, de símbolo y de poema.

Alucinado entre vivientes y muertos. Siempre presente. Como las cintas de raso rojo teñidas acaso con múrice... con sangre siempre de los gallos finos. Pueblo, mi dulce pueblo, siempre al lado y siempre ausente. Maíz mío, del que también he sido hecho.

Estábamos los dos presos en Boniato cuando Félix Vázquez Robles escribió este libro. Te repito que me pasó el puñado de papeles por el ventanuquito, y yo me puse a leerlos y a revisarlos.

(Y óyeme, explícame cómo es esto, que yo no sé una palabra de gallos.)

Vinieron los guardias (pesados, pesadísimos, como siempre) y se llevaron el libro. El Bibe (así se llama de verdad Félix Vázquez Robles, con un nombre mucho más bonito) lo escribió de nuevo. (¡Muchacho, cómo pudiste!)

Y ahora el libro está aquí, listo para la letra impresa y para el mundo.

Léetelo, lector. Y no te olvides de mí,

Jorge Valls.
Miami, 21 de noviembre de 1990