Las narraciones del inquieto
En una
finca llamada Pedregal, Municipio de Melgar,
perteneciente a la riquísima zona de la Cordillera
Oriental colombiana, nació Luis Eduardo Reyes Reyes,
hijo de padres labriegos. Al separarse el
matrimonio, la madre se trasladó a una gran hacienda
de la provincia de Tequendama. Allí, bajo la
protección de un humanitario padrastro, y mientras
trabajaba, inició sus estudios de primaria,
interrumpidos por la violencia del 9 de abril de
1948 y por la muerte prematura del padrastro, por lo
que tuvo que enfrentar junto a su madre la
responsabilidad económica del hogar.
Luego fue reclutado para cumplir con el servicio militar, y una
vez terminado se ubicó en Bogotá, donde ya casado continuó
estudios nocturnos, logrando graduarse de bachiller, de
administrador de empresas y de algunas carreras técnicas
intermedias, a la vez que practicaba con algún éxito el atletismo.
Luis Eduardo se ha destacado como líder comunitario, concejal y
aspirante a la alcaldía del Municipio Quipile. Ha ocupado cargos
en la Administración Pública, destacándose el hecho de haber
legalizado la titulación en favor de los campesinos afectados por
la avalancha de 1970, que arrasó el caserío de la Inspección de la
Virgen, que tuvo que ser trasladado de sitio.
Se ha desempeñado como auxiliar de justicia, y actualmente lidera
un proyecto en beneficio de la población con limitaciones físicas
en Fusagasugá, sin dejar de ser un asiduo lector y ensayista.
Este volumen, de inspiración social, se centra en las causas de la
excesiva desigualdad de la población latinoamericana, y subraya la
miseria que padecen muchos de sus hijos, paso previo de
concientización a cualquier esfuerzo por eliminarla.