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Vivencia y añoranza de Cuba
Ese dúo de
palabras señalan dos cauces de sentimientos que envuelven el recuerdo de algo
que se ha quedado prendido en la memoria, esperando que alguna brisa, una
sonrisa o una nota musical desplieguen su íntimo panorama de melancólicos
paisajes.
Los portugueses,
con esa su nostálgica capacidad de expresión, le llaman a ese sentimiento
saudade. Saudade, como afirmaba el gran Eça de Queiroz, era un sentimiento que
permitía disfrutar de la tristeza, es decir, de ``el placer de estar triste''.
La palabra
''vivencia'', sin embargo, tiene una filosófica dimensión de la que carecen
añoranza o saudade. ¿Qué es una vivencia? Es el ir más allá de los límites del
conocimiento y sentir el recuerdo de alguna persona o lugar cuya imagen, forjada
por la realidad, llega a formar parte de la vida. Demos un ejemplo de esa
''realidad''. Una persona puede estudiar los mapas de París o de La Habana, ver
las fotos de sus monumentos, identificar sus calles y aprender su historia desde
César, en el caso francés, hasta la actual dictadura de Castro en el caso de La
Habana.
Ahora bien, de
acuerdo con algunos filósofos, a esas emociones les falta algo. Un rasgo vital
que se suma a la imagen de la ciudad que llevan dentro en mapas y fotos, y es
eso que llamamos la ''vivencia''. Es decir, para completar el cuadro se requiere
haber tenido la breve o larga oportunidad de caminar por las calles de esas
ciudades y recoger el aliento vital de sus habitantes. Ese es el conocimiento
vivo de París o de La Habana, el haber enriquecido al alma con rasgos vitales
que le toman el verdadero pulso a la ciudad, su música, al acento de su idioma.
Así es como, aunque sea en unos pocos pasos, la ''vivencia'' les añade una
dimensión inmortal a los recuerdos de ciudades o de personas que pasan a ser la
memoria de los humanos que llenan la ciudad.
Nadie mejor que
los exiliados para estar conscientes de esa onda de vida que influye sus vidas,
de la típica riqueza de su vocabulario, o la música de su pueblo. Así suele ser
grato y penoso el reproducir en su mente todas las variaciones de la patria
amada. Ahí nacen frescos racimos de la propia tierra, cada uno con su propio
semblante; la pintura de Cundo Bermúdez o de Servando Cabrera Moreno, la música
de Lecuona, cuyo Siboney presintió temprano la ola de dolor que iba a invadir a
Cuba; los, entre miles, versos de Emilio Ballagas, recogidos por Jorge
Castellanos en su Invención poética de la nación cubana, cuando dice de Martí:
''Y con voz encendida y brava proclamó por varios modos: con todos y para todos;
Cuba libre, nunca esclava''. Y ver colecciones de postales que tejen la historia
de Cuba, publicadas hace poco por Eloy Cepero. Pinturas, fotos e instrumentos de
percusión que hacen redoblar al Caribe; anuncios callejeros y conferencias de
historia y de arte.
Esa añoranza de
Cuba se torna punzante cuando sabemos que el régimen les ha robado a los
campesinos hasta los paisajes que iluminaban nuestros campos y el ondular de
nuestras olas de playa, reservadas ahora exclusivamente para los turistas
extranjeros. Pero también ha superado el mundo académico. No se trata sólo de
encontrar temas que reflejen lo que Cuba fue antes de que llegara el desastre;
publicaciones, discusiones y, sobre todo, la ''vivencia'' que proporcionan todos
los recursos de hoy. Tal ha sido el caso del Instituto de Estudios Cubanos y
Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.
Los
objetivos del Instituto van desde preservar y enseñar la historia y la cultura
de Cuba, y ofrecer estudios e información de la vida contemporánea y del pasado
de la isla, hasta investigar los diferentes episodios que forman el tejido de la
historia cubana. Las paredes de sus salones ofrecen pinturas y fotos de la
evolución de Cuba.
Y sus programas brindan cursos de economía, análisis y política.
La alianza entre
la Casa Bacardí y el Instituto permiten ofrecer todos los días, en salas
especiales, películas y documentales referidos a Cuba. Este mes, la película que
se exhibe tiene un alto sentido emocional: Forever Cuba. El Instituto ofrece
cursos y conciertos y un abanico de temas.
El Proyecto
actual, el estudio sobre la transición cubana, estudia datos y analiza síntomas
que puedan ayudar a la transición política en Cuba una vez que Castro
desaparezca. Sabiamente, la transición a la democracia de los países el Este y
el caso de Nicaragua en Centroamérica, están siendo estudiados para ofrecer una
comparación con lo que puede estar ocurriendo ya en Cuba.
Tras una jornada
en el Instituto se siente la perpetua añoranza que disfrutan y sufren casi todos
los cubanos que viven en el exilio. Que conocen la música moderna, pero tienen
también el deseo de girar hacia el pasado para escuchar la música de Cuba, la
que es ''amor forever'', desde Celia Cruz hasta Mara y Orlando, desde Rene
Touzet a Enrique Chía, de ''La Habana Vieja'' a ``Nostalgia''.
La lista es larga,
la forman todos los que conocen ``el placer de estar triste''. |