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Apuntes sobre el nivel de las mujeres
Oceánico el tema. Pero sólo se trata de rozar un análisis sobre la relación de
algunas turbulencias de la historia contemporánea. Porque cuando tratamos de
conocer algunas de las crisis actuales; cuando se dice, por ejemplo, que una
democracia va a brotar en Irak, es inevitable inquirir si el mundo musulmán ha
mostrado alguna tendencia hacia la democracia, al menos a la democracia como la
percibimos en nuestra cultura. Si la respuesta es afirmativa, vale le pena
indagar cuál va a ser el nivel social de la mujer en esa ''república'' donde la
mujer ha sido siempre condenada a la inferioridad.
Claro
que ese juicio de ''inferioridad'' depende de la perspectiva occidental. Una
perspectiva que fue modificada y modificó el mundo despues de la Segunda Guerra
mundial. En los países industriales, la paz
les abrió a las mujeres nuevos trabajos, más cortos vestidos y el aliento para
seguir luchando por sus derechos. En la nueva Europa, que se recuperaba
lentamente, Rusia demostraba que el totalitarismo no miraba cordialmente a las
mujeres. En los años sesenta, la seria Inglaterra imperial descubrió las
minifaldas y se sumó al cambio.
Los
cambios que seguían transformando el mundo continuaban alterando casi todas las
naciones. Era bien visible, por ejemplo, cómo la técnica de las comunicaciones,
iba a cambiar las modas mundiales. La nueva técnica puso en movimiento a las
masas de muchos pueblos que habían aprendido dónde había ''mejores vidas'' y
cómo llegar a ellas. Al lado de tales corrientes humanas, nuevas y destructivas
armas creaban sombras sobre la historia. El Occidente no era ya el único creador
de modelos sociales.
Nuevos
países y bloques de naciones parecían abrir nuevas dimensiones. Aparentemente
liberado del colonialismo, por ejemplo, el Africa intentaba encontrar su camino
hacia el nacionalismo y la libertad, pero sólo parecía dar con la dictadura y la
corrupción. La imagen de las mujeres en Asia progresaba lentamente en la China
comunista y rápidamente en el Japón. Lugares
como
Singapur o Taiwan se
ajustaban exitosamente al capitalismo y alentaban una reputación internacional
de atractivas mujeres. Por su lado la India, serena y mística, alcanzaba la
independencia, aplicaba la democracia, adquiría cohetes atómicos y los apuntaba
hacia Pakistán, y mantenía duras relaciones entre las mujeres y los hombres. Las
primeras no eran casi nunca bienvenidas en el hogar.
Un
tanto más allá está la zona bélica más peligrosa y más vasta de hoy, situada en
tierras que son o deberían ser ''benditas'' para tres religiones mundiales. Esa
trilogía nos permite reconocer otros factores envueltos en las crisis actuales.
Y quiero simplemente mencionarlos porque son una expresión de las
contradicciones actuales que enhiestan preguntas cada vez más urgentes.
Recuérdese que si aceptamos el usar los niveles de vida de las mujeres como
juicios definitorios de una sociedad, podemos anotar que por muchas centurias el
parecido entre los niveles sociales de la mujer occidental y los de la mujer en
las sociedades musulmanas era bastante semejante. Ambas vivían en el subsuelo.
En el
Occidente, los cambios sociales y económicos comenzaron en el siglo XV. En el
Oriente el poderío musulmán
como
que se petrificó a partir de esa fecha. Mientras los misioneros cristianos se
movilizaban para convertir a las ''tribus bárbaras'' en el Oriente y en las
Américas, la imagen de la Virgen María los acompañó, añadiéndoles una nota de
ternura y mejorando algo la perspectiva de la mujer. En el mundo musulmán, a
pesar de algunos suaves consejos
del Profeta sobre las
mujeres, el ámbito de vida femenino siguió una norma bien estricta. Mientras más
decaía políticamente el islam, más reacios al cambio parecían sus habitantes.
Finalmente, la decadencia de Europa y el surgimiento y resurgimiento de países
en casi todos los continentes les concedió a los musulmanes la posibilidad de
alcanzar la indepencia o la seudoindependencia después de 1960. Países que
controlaban la enorme riqueza
del
petróleo confirmaron sus nuevas políticas. Pero lo fundamental, y lo más curioso,
es que el retorno del
poderío islámico trabajó en contra de la situación femenina.
Corrientes
de la religión y teorías de la cultura musulmana asentaron el argumento de que
los valores tradicionales del islam habían logrado el triunfo y que, por tanto,
era vital mantener la vigencia del pasado.
Las
razones musulmanas que diferencian el apoyarse en el futuro o preferir el pasado
tienen que ver con un sorprendente miedo al supuesto potencial de rebelión
femenina. De ahí que haya que vigilarlas y controlarlas. En occidente la
religión y el estado estan separados. Las discusiones sobre problemas sexuales
se suelen reducir a argumentos sobre la religión y la moral. En cambio, como
explica Fátima Fernissi en su libro Beyond the Veil (Más allá del velo), la
visión islámica de la mujer como ser peligrosamente sexual obliga a imponer más
restricciones sobre su conducta, su vestimenta y su educación. La religión y la
ley están estrechamente vinculadas, ambas se apoyan en la misma lucha. De ahí
castigos terribles a las mujeres, como el matarlas a pedradas por delitos que no
tocan a los hombres. Y, sin embargo, dentro de lo que pueda juzgarse, aún el
mundo musulman cierra el puño sobre las mujeres.
¿Se
puede lograr una democracia donde las mujeres sólo pueden mirar al mundo a
través de un velo? Ojalá, Alá lo quiera.
Junio 22, 2003
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