El
presidente y el profesor
No
creo que en el mundo académico, donde vuelan las notas, se sumergen los
programas y se multiplican las permanentes inquietudes de profesores y alumnos,
ocurra un mejor celebrado asunto que cuando un alumno, ya no muy joven, se
encuentre con un profesor de gratos recuerdos y casi venerable edad, y que ambos
descubran que muchos de sus comentarios están vivos y se puedan aplicar a la
presente situación mundial o a la salvación de los monos en Africa.
Naturalmente que el encuentro se hace más impresionante y grato si el alumno
inteligente es capaz de recordar algunas de las frases, ejemplos y argumentos
que el profesor desplegó hace años y que el alumno las sigue trayendo a la
memoria para mostrar los pasos que en algunos casos lo llevaron al triunfo. Es
decir, llegar a ser presidente de los Estados Unidos, llamarse Bill Clinton,
publicar un impresionante libro de mil páginas, que brinda ganancias económicas
que producen vértigos a los profesores.
De
todas formas, el gesto del presidente con el profesor, el mostrar la vitalidad
de un pensamiento que citado vuelve a impresionar a un ex alumno, le otorga una
generosidad bien señalada, por ese citarlo en su libro en tono elogioso. Mas
conviene también, prestarle al asunto una liviana memoria de crítica en torno a
un problema con un niño que causó hondas heridas en el mundo cubano. No es fácil
olvidarse de Janet Reno.
Leamos el párrafo literalmente impreso en la página 80 del libro My Life
de Bill Clinton. Voy a publicar las breves líneas en inglés y en español porque
siempre hay leves diferencias en torno a lo dicho.
I studied
European history with Luis Aguilar, a Cuban expatriate who had been a leader of
the democratic opposition to Batista before he was overthrone by Castro. Once,
Aguilar asked me what I intended to do with my life. I told him that I wanted to
go home and get into politics but that I was becoming
interested in a lot of other things too. He replied wistfully, ''choosing a
career is like choosing a wife from ten girlfriends. Even if you pick the most
beautiful, the most intelligent, the kindest woman, there is still the pain of
loosing the other nine''. Though he loved teaching and was good at it, I had the
feeling that for Professor Aguilar, Cuba was those other nine women rolled into
one.
La
versión española tiene unas naturales variaciones. Recuérdese que yo era el
autor del pensamiento. El presidente se acordaba, yo también. Estudié
historia de Europa con Luis Aguilar, un cubano expatriado que había sido un
líder de la oposición contra Batista antes de que éste fuera depuesto por
Castro. Una vez Aguilar me preguntó qué pensaba hacer con mi vida. Le dije que
quería regresar a casa y meterme en la política, pero que, al mismo tiempo,
comenzaban a interesarme muchas otras cosas. El me respondió ingeniosamente:
''La vida es una progresiva eliminación de posibilidades''. Cuando uno es niño
puede aspirar a ser ballerina rusa o jefe de los apaches. Ya en la
universidad es preciso elegir carrera. Elegir una carrera es como elegir una
esposa entre diez amigas. Aunque escojas la más linda, la más inteligente, la
mujer más bondadosa, siempre hay la pena de haber perdido a las otras nueve. A
pesar de que amaba enseñar y lo hacía bien, yo tenía la impresión de que para el
profesor Aguilar las nueve mujeres habían fraguado el símbolo inmortal de Cuba.
Tal fue mi gesto.
Siempre agradeceré que el ex presidente me citara, una vez más, en charlas
amables. Los cubanos dentro y fuera de la isla requieren todas las ayudas
posibles. Ojalá, una expresiva palabra árabe, que pide la intervención de
Dios, ojalá que todos, árabes y cristianos, nos demos cuenta de esa
agónica necesidad.
Junio 27, 2004 |