DR. LUIS AGUILAR LEÓN

La 'izquierda' americana

Uno de los más conocidos, y aceptados, enigmas del mundo periodístico es la vigente parcialidad de la prensa americana calificada de ''izquierda''. Lo cual no es esencialmente perjudicial, si se les da alguna alternativa a las corrientes contrarias. Pero desde que la revolución francesa planteó la idea de que sesgar las cabezas con la guillotina aceleraba el proceso revolucionario no han sido muchas las alternativas. Mas los muertos no explicaron nada y los vivos se quedaron en silencio.

Si queremos saber cómo y cuándo el término ''izquierda'' penetró en los Estados Unidos, se puede mencionar un peculiar episodio que ocurrió en 1934, cuando poderosos sectores de Hollywood derrotaron la popular candidatura del novelista Upton Sinclair. Los noticieros se multiplicaron, mostrando escenas falsas sobre el ''socialismo'' del escritor, y asustando al pueblo. La alianza entre los artistas y los poderosos de Hollywood duró poco. Al cabo de un corto tiempo, los factores de la izquierda se habían sumado a la alianza y ahora se trataba del pueblo guiado por Hollywood.

Así fue como los golpes publicitarios de las campañas presidenciales crecieron en dureza y habilidad, llegando en el presente a violentos ataques mutuos. Pero se puede comenzar señalando cómo una gran parte de la izquierda americana, sobre todo la relacionada con el arte del cine, navega bien sobre el capitalismo. De ahí que haya sido calificada como ``la izquierda dorada''.

Entre libros que mucho más tarde abrieron polémicas sobre la izquierda está Bias, de Bernard Goldberg, autor cuya obra en 2002 alcanzó semanas de best seller y quien había trabajado por años en la CBS News, siempre considerado como una seria nave de la izquierda. Resultó sorpresiva la crítica que Goldberg encontró en el serio ambiente de esa izquierda. Para entonces, en la mayoría de los casos, la prensa estaba dividida entre liberales de izquierda, que se supone sean mayoría, y un grupo de conservadores ``que no saben marchar con la historia''.

Así se caía cada vez menos sutilmente en la doblez de las noticias. Goldberg cuenta que el 9 de septiembre de 1990, el nuevo asistente de la revista Newsweek, Evan Thomas, al referirse a su previo y desdeñoso juicio sobre el ex presidente Ronald Reagan, una de las más odiadas criaturas por la izquierda liberal, dijo reconocer que se había equivocado al no anotar que Reagan había pasado de ser "un simple idiota para llegar a ser un alto idiota''.

Más tarde Goldberg relata cómo un famoso personaje de la televisión, Dan Rather, lo criticó duramente por desviarse a veces demasiado hacia la corriente conservadora. Y cuando Goldberg le preguntó asombrado por qué no criticaba el despliegue liberal que siempre exhibía CBS News, se quedó pasmado cuando Rather le dijo que la página central del Times era imparcial y siempre corría objetivamente por el camino central. Hoy en día, Dan Rather y la CBS están en medio de una crisis de documentos falsos y, según algunos comentaristas, son las fuertes empresas de radio y televisión como la CBS las que han perdido prestigio y fuerza.

Claro que hace rato la confusión sobre la objetividad de las noticias y las conclusiones se ha ido extendiendo en casi todos los lugares del mundo. Hace unas décadas a la izquierda en el mundo la definían el comunismo y la Unión Soviética. Y hubo películas donde los oficiales rusos eran amables y razonables. Pero la paz y la dureza de la Unión Soviética y Stalin hicieron difícil que se aceptaran en Europa y en América los ataques a la Europa del este. En 1991, la Unión Soviética se evaporó y Rusia retornó, o está tratando de retornar, a la democracia.

En los Estados Unidos una ''izquierda indefinida'' y variable no puede ser imputada de comunista, pero sí, como a Jane Fonda, quien se mostró alegre una vez en una foto enemiga, se le puede culpar de jugar a enviar mensajes que parecen políticos y, sobre todo, de ser estrellas que parecen inclinarse siempre contra una América tradicional. La visión conservadora no ha recibido muchos aliados políticos en Hollywood, lo cual ha provocado que mientras muchos artistas conocidos parecen siempre proclives a criticar con dureza a la sociedad americana, haya otros americanos que han comenzado a defender lo que ellos consideran el país más libre y democrático del planeta.

Hoy en día, demostrada la amenaza que plantean el terrorismo y la guerra contra el mismo, y visto el creciente veneno que se dispersa en cada discusión política y la honda división que parece aumentar el empleo de palabras que duelen, sería fabuloso que ambas partes lograran unirse en el esfuerzo común y demostraran que los Estados Unidos siguen siendo la democracia más fuerte del mundo.

Septiembre 26, 2004

 

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