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La 'izquierda' americana
Uno
de los más conocidos, y aceptados, enigmas del mundo periodístico es la vigente
parcialidad de la prensa americana calificada de ''izquierda''.
Lo cual no es esencialmente
perjudicial, si se les da alguna alternativa a las corrientes contrarias. Pero
desde que la revolución francesa planteó la idea de que sesgar las cabezas con
la guillotina aceleraba el proceso revolucionario no han sido muchas las
alternativas. Mas los muertos no explicaron nada y los vivos se quedaron en
silencio.
Si
queremos saber cómo y cuándo el término ''izquierda'' penetró en los Estados
Unidos, se puede mencionar un peculiar episodio que ocurrió en 1934, cuando
poderosos sectores de Hollywood derrotaron la popular candidatura del novelista
Upton Sinclair. Los noticieros se multiplicaron, mostrando escenas falsas sobre
el ''socialismo'' del escritor, y asustando al pueblo. La alianza entre los
artistas y los poderosos de Hollywood duró poco. Al cabo de un corto tiempo, los
factores de la izquierda se habían sumado a la alianza y ahora se trataba del
pueblo guiado por Hollywood.
Así fue
como los golpes publicitarios de las campañas presidenciales crecieron en dureza
y habilidad, llegando en el presente a violentos ataques mutuos. Pero se puede
comenzar señalando cómo una gran parte de la izquierda americana, sobre todo la
relacionada con el arte del cine, navega bien sobre el capitalismo. De ahí que
haya sido calificada como ``la izquierda dorada''.
Entre
libros que mucho más tarde abrieron polémicas sobre la izquierda está Bias, de
Bernard Goldberg, autor cuya obra en 2002 alcanzó semanas de best seller y quien
había trabajado por años en la CBS News, siempre considerado como una seria nave
de la izquierda. Resultó sorpresiva la crítica que Goldberg encontró en el serio
ambiente de esa izquierda. Para entonces, en la mayoría de los casos, la prensa
estaba dividida entre liberales de izquierda, que se supone sean mayoría, y un
grupo de conservadores ``que no saben marchar con la historia''.
Así se
caía cada vez menos sutilmente en la doblez de las noticias. Goldberg cuenta que
el 9 de septiembre de 1990, el nuevo asistente de la revista Newsweek, Evan
Thomas, al referirse a su previo y desdeñoso juicio sobre el ex presidente
Ronald Reagan, una de las más odiadas criaturas por la izquierda liberal, dijo
reconocer que se había equivocado al no anotar que Reagan había pasado de ser
"un simple idiota para llegar a ser un alto idiota''.
Más
tarde Goldberg relata cómo un famoso personaje de la televisión, Dan Rather, lo
criticó duramente por desviarse a veces demasiado hacia la corriente
conservadora. Y cuando Goldberg le preguntó asombrado por qué no criticaba el
despliegue liberal que siempre exhibía CBS News, se quedó pasmado cuando Rather
le dijo que la página central del Times era imparcial y siempre corría
objetivamente por el camino central. Hoy en día, Dan Rather y la CBS están en
medio de una crisis de documentos falsos y, según algunos comentaristas, son las
fuertes empresas de radio y televisión como la CBS las que han perdido prestigio
y fuerza.
Claro
que hace rato la confusión sobre la objetividad de las noticias y las
conclusiones se ha ido extendiendo en casi todos los lugares del mundo. Hace
unas décadas a la izquierda en el mundo la definían el comunismo y la Unión
Soviética. Y hubo películas donde los oficiales rusos eran amables y razonables.
Pero la paz y la dureza de la Unión Soviética y Stalin hicieron difícil que se
aceptaran en Europa y en América los ataques a la Europa del este. En 1991, la
Unión Soviética se evaporó y Rusia retornó, o está tratando de retornar, a la
democracia.
En los
Estados Unidos una ''izquierda indefinida'' y variable no puede ser imputada de
comunista, pero sí, como a Jane Fonda, quien se mostró alegre una vez en una
foto enemiga, se le puede culpar de jugar a enviar mensajes que parecen
políticos y, sobre todo, de ser estrellas que parecen inclinarse siempre contra
una América tradicional. La visión conservadora no ha recibido muchos aliados
políticos en Hollywood, lo cual ha provocado que mientras muchos artistas
conocidos parecen siempre proclives a criticar con dureza a la sociedad
americana, haya otros americanos que han comenzado a defender lo que ellos
consideran el país más libre y democrático del planeta.
Hoy en
día, demostrada la amenaza que plantean el terrorismo y la guerra contra el
mismo, y visto el creciente veneno que se dispersa en cada discusión política y
la honda división que parece aumentar el empleo de palabras que duelen, sería
fabuloso que ambas partes lograran unirse en el esfuerzo común y demostraran que
los Estados Unidos siguen siendo la democracia más fuerte del mundo.
Septiembre 26, 2004 |