DR. LUIS AGUILAR LEÓN

Lundy: el profeta del exilio

Pedro V. Roig

Luis Aguilar León es quizás, junto a Enrique José Varona y Jorge Mañach, el escritor cubano en quien se da la difícil síntesis de fondo, forma, claridad y estilo. Siempre, ya sea como ensayista riguroso o historiador erudito, encontramos la noble humildad del pensador profundo y la imaginación de vuelos infinitos. Lundy, como lo llamábamos sus amigos, nació el 16 de junio de 1925 en Manzanillo, Oriente. Estudió con los jesuitas en los colegios de Dolores, en Santiago de Cuba, y Belén, en La Habana, donde coincidió con Fidel Castro.

Lundy poseía una sólida formación académica. Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de La Habana; Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, cursos especializados en Toulousse, Francia, Ph. D. de la American University en Washington D.C. Su vocación pedagógica lo llevó a ser profesor de la Universidad de Oriente y en el exilio enseñó en las universidades de Columbia, Cornell y Georgetown, donde alcanzó la distinción de profesor emeritus y tuvo como estudiante al presidente Clinton, que en su biografía My Life lo recuerda con la devota admiración que dejan en sus alumnos los buenos profesores.

Durante la crisis de legitimidad que sufrió la república luego del golpe de estado de Batista, Lundy denunció en las revistas Bohemia y Carteles las violaciones al derecho soberano del pueblo a elegir sus gobernantes y la lacerante corrupción de la administración pública que ensombrecía los logros de la próspera economía nacional.

A la llegada de Castro al poder, sintió repugnancia moral por la literatura de propaganda ideológica que no admite la crítica y le dijo a la revolución que ni podía ni quería ser parte del servilismo intelectual que exigía el ''máximo líder''. El 13 de mayo de 1960, en vísperas de la confiscación de Prensa Libre, Lundy escribió uno de los más valientes y poderosos análisis contestatarios del periodismo cubano, ''La hora de la unanimidad''. Ese artículo resultó ser la última crítica publicada en Cuba contra Fidel Castro.

Lundy fue un formidable expositor didáctico que contribuyó a llevar la cultura de los claustros académicos al gran público con análisis de temas medulares que explicaba con claridad, matizados con interesantes observaciones filosóficas.

Sus anécdotas, llenas de gracia y buen humor, fueron la delicia de sus lectores, alumnos y amigos. En 1986, escribió El profeta habla de los cubanos, que resultó ser el más popular de sus artículos periodísticos y en el que analiza la contradictoria idiosincrasia del pueblo cubano, que además de una emoción es depositario de grandes sacrificios y profundas tristezas.

Lundy murió en el exilio de Miami, a los 82 años, querido y respetado por su magisterio de patriotismo, su cordial tolerancia y su incansable prédica por mantener viva la fatigada esperanza

 

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