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La cámara hiperbárica se popularizó
en la primera mitad del siglo XX por su éxito en el tratamiento de la
enfermedad del buceo, a veces mortal. No fue hasta la segunda mitad del
siglo que se comenzó a utilizar en distintas patologías: gangrena
gaseosa, intoxicación por monóxido de carbono, necrosis por radiación,
quemaduras, pie diabético y traumas graves. En la actualidad se aplica
experimentalmente en el tratamiento de la parálisis cerebral, el
autismo, la escleroris múltiple y como anticangerígeno.
En esta entrega, como en el anterior
texto para especialistas Medicina hiperbárica, la Dra. Subbotina sólo
describe tratamientos refrendados por la “medicina basada en la
evidencia”, práctica que requiere la integración de datos clínicos
individuales con la mejor evidencia derivada de investigaciones
sistemáticas. Los tratamientos expuestos en este título refl ejan el
estado actual de conocimientos en la especialidad.
El principio físico y biológico en
que se basa la cámara hiperbárica es simple y sólido. La principal
función del sistema circulatorio es llevar a cada célula del organismo,
a través de la sangre, el oxígeno absorbido en los pulmones. La cámara
hiperbárica permite llevarles oxígeno en mayor cantidad. Lo hace
aprovechándose de una ley física: los gases se disuelven en mayor
proporción en un líquido si están bajo presión. El líquido es la sangre
o plasma; el gas a disolver es el oxígeno que se respira dentro de la
cámara, directamente o mediante máscara; la mayor presión se consigue
...bombeando hacia la cámara hermética oxígeno o aire. Las células asfi
xiadas por la falta de oxígeno, debido por lo general a problemas
circulatorios, se recuperan.
Quizás la mejor prueba de la efi
cacia del método hiperbárico es que los servicios sociales y seguros de
salud de muchos países pagan por tratamientos hiperbáricos. En Estados
Unidos se reconoce ofi cialmente la cámara hiperbárica para: embolismo
aéreo o gaseoso; intoxicación por monóxido de carbono; intoxicación por
monóxido de carbono complicado por cianuro; gangrena gaseosa
(mionecrosis clostridial); trauma por aplastamiento, síndrome
compartimental y otras isquemias agudas; enfermedad por descompresión;
cicatrización de heridas refractarias; anemia excepcional, absceso
intracraneal; infecciones necrotizantes de tejidos blandos;
osteomielitis (refractaria); necrosis por radiación; injertos y colgajos
en riesgo y quemaduras térmicas.
La medicina hiperbárica tiene un
espacio bien ganado en la medicina moderna, como lo demuestran más de
8,000 cámaras hiperbáricas en el mundo, decenas de organizaciones
profesionales en la especialidad, y profusión de investigaciones, libros
y artículos científi cos sobre la materia. Más importante: infi nidad de
personas que agradecen su cura a este tratamiento no invasivo ni
doloroso. Esperamos que con este libro de divulgación muchos pacientes
conozcan las posibilidades de curación de la oxigenoterapia hiperbárica
para sus dolencias, y consulten a sus médicos sobre ella.
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