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PRÓLOGO Me da gusto leer este nuevo libro que
encierra una mezcla sumamente difícil de conseguir, por cuanto la prosa
ligera, pero también profunda, aunado al fino humor realmente no es fácil
de mezclar. Me he divertido mucho y al pasearnos en primer lugar por su portada, que simula una suerte del fresco del Adán de Miguel Ángel de 1510, que estira su mano en el siglo veintiuno en busca del rollo de papel sanitario, nos brinda una excelente colonoscopía del contenido. Podemos abrirlo en cualquier página y
crecer y así como leemos ¨Simbologías¨, podemos adentrarnos en ¨El truco
de parecer cultos¨ o en la focalización de los objetivos de la vida, en
¨El Factor X¨. Su exilio le ha hecho modificar, borrar,
hacer nuevamente ¨La lista de sus amigos¨ y sus creencias religiosas
católicas, mas la grata conversación con personas cultas, le recuerdan a
“Il Camarlengo” , porque nuestra genética impone en la conducta social de
pueblos enteros una ¨Huella Perenne¨, que maltrata al gentilicio en la
mayoría de los casos. ¨Los escritores¨, son valientes extraterrestres,
poco entendidos por el resto de la humanidad que no comprende la valentía
que se requiere al escribir, porque ese ejercicio provoca en el humano
normal dos sentimientos bien delimitados en ¨La envidia o la lástima¨. El mejor y mas inevitable momento de este hombre siempre apurado, el baño, donde posee la inviolable disciplina que impone su propio cuerpo, la privacidad del procaz acto y la tranquilidad de entender que no posee otra alternativa que no sea mirar al infinito o entregarse al aprendizaje sutil de un texto diseñado para ello, creo que nos hacía falta y entiendo que no se requiere del prenombrado claustro para disfrutarlo, yo lo he leído agradado y con la mente abierta hacia la infinitud y la diuturnidad del aprendizaje que siempre brinda una persona como Bernardo Jurado, a quien conozco desde el primer día de mi vida y quien nunca deja de buscar lo curioso del deporte de aprender. Santos Eduardo Jurado Capecchi. |
OPINIONES DE AMIGOS “Nunca se termina de leer a un escritor,
pero en el caso de mi amigo Bernardo, no solamente lo leo, sino que cada
obra suya me sorprende y me atrae más que la anterior. Iván Díaz, Comerciante He trabajado con el autor en algunos programas de televisión, pero en realidad me unen a él, verdaderos nexos de cariño y admiración, no solo hacia su persona, sino como hombre de exilio que ha crecido y lo sigue haciendo, llevando al blanco y negro su talento en esta obra que recomiendo ampliamente. Claudia Trejos, Periodista de
deportes Esta obra recopila situaciones encantadoras, que nos hacen crecer y a la vez nos divierten, Bernardo escribe ligero y profundo, su prosa es la herencia fiel de su Padre y alguna vez le dije que su valiente actitud ante la vida le hacen un hombre resiliente y con una clara visión de futuro. Iván Lanz Carpe diem, pareciera ser la máxima que nos invita a sentir la nueva obra de Bernardo Jurado. Una lectura imprescindible para todos aquellos que celebramos la vida en lo infinito del instante. Morella Jurado, Artista Visual La edad me permite visualizar con certidumbre y conociendo al autor y su obra, no puedo menos que recomendarla con amplitud. Bernardo ha logrado combinar sabiduría con diversión…una extraña mezcla. Felicidades Cheche Di Parzia , Pintor Italovenezolano |