Sin importarte mi dolor.
Mosco insensato.
Con tu zumbido sato
De vampiro amanerado.
Me has picado a cada rato,
Y he sufrido lo peor.
Al enroncharme la piel,
Mosco muerto de hambre.
Y cruel. Como buscando
La miel para tu enjambre,
(Yo sé que tienes hambre.)
Mas te mantienes
Picando mi cuerpo
sin parar.
Aun saciado ya.
Tu ambición
Te lleva a la obsesión
Sin poderte detener.
Sígueme tratando mal,
Continúa y alentaré tu mal.
Dejando que me piques.
Sí, Una y otra vez.
Disfrutarás tal vez
De tu osadía.
Pero; hoy será el día.
Que pagues de pleno
Por tus culpas.
Tu aguijón hiriente
Lo has clavado insistente
Por mi piel.
Al englutar tus entrañas
Hijo de malas mañas.
Me has causado lo peor.
|
No
soporto ya el dolor.
Casi demente,
Esperaré paciente
A que te engoloces
De mi sangre.
Mosco indigente,
Mosco infame.
Bebe, bebe,
A que revientes
Mosco inclemente.
Sacia tu sed, indiferente
Acaba con mi ser
Y con mi mente.
Esperaré, a que
Tu vuelo ágil;
Se convierta en
Un lento tambalear.
Insecto diminuto
Asqueroso y frágil.
Al verte gordo y ruin,
Fantasearé tu muerte
Y esperaré tu fin.
Y cuando por fin:
Después de tu atrevido
Deambular sin fin.
Sobre mi ser herido,
Ebrio, de beber mi sangre.
Bendito elixir de mi cuerpo;
Tu monstruo enajenado,
Ya más que satisfecho.
Y gordo como un puerco.
Débil, hinchado,
mal hecho y harto.
|
Ya
sostenido inmóvil,
En la pared de mi cuarto
Y casi incapaz
De sostenerte más.
Con tanta gordura.
Y tal vez aún, te hayas,
Tratando de coger
Un nuevo aire.
Para picarme aún
Más y más.
Y a tu desaire:
Con toda mi cordura;
Lanzaré sobre ti
Insecto mal hermano.
Toda la fuerza
De la palma
De mi mano.
Descargando así:
Toda la furia del villano,
Que hay en mí.
Convirtiéndote a ti.
Tan solo en un
manchón plano.
Esparcido,
Con toda mi sangre
Sobre ti.
Sangre que en vano
ha sido, extraída
Por tu inicuo ser.
(1990)
¡La aplasté!
Pero, ¡cayó sobre mi café!
Sacándola;
la tomé con recelo,
La arrastre por el suelo,
¡Metiéndola en un frasco
De “Nes’cafe”!
Y desde ese momento;
Desde ese terrible momento;
Muero de arrepentimiento,
¡Por la mosca que maté! |
Y
ya después,
Hundido en mi lecho,
Mi cabeza en la almohada
Mirando hacia el techo
Sin pensar en nada.
Una suave brisa,
Desviará sin prisa,
Mi vaga mirada
Hacia la pared manchada.
Y una irónica sonrisa
se marcará en mi cara.
Y con calma apacible,
Cerraré los ojos
Me volveré insensible
Y me hundiré
En la nada…
Pero;
...Mas si por error fallara;
y de la muerte te salvaras.
Y sin respeto a mi persona,
Y con tu osadía inaudita
Insistes en desafiarme:
Siguiéndome picando así:
¡Apártate de aquí! Y:
¡Ve a...#$% a tu madre!
|