Su Mano Franca
Acerca de Carlos Ripoll

Edición de Eduardo Lolo

Esta antología recoge más de una docena de trabajos críticos sobre la vasta obra literaria del Dr. Carlos Ripoll. La selección incluye reseñas, artículos y ensayos aparecidos en diferentes medios entre 1967 y 2009.

El Dr. Carlos Ripoll es uno de los ensayistas cubanos más importantes de las últimas décadas. Sus estudios se ocupan, fundamentalmente, de la historia y la literatura de su país de origen. También se ha destacado como antólogo y editor, funciones todas que supo conjugar con una carrera pedagógica universitaria no menos exitosa.

La presente antología se debe al trabajo de investigación, análisis y selección del Dr. Eduardo Lolo, catedrático especializado en estudios hispánicos y autor de varios libros sobre temas literarios.

© Eduardo Lolo, 2010
http://eduardololo.com
Los derechos de los trabajos individuales pertenecen
a los respectivos autores, descendientes
o representantes legales, según el caso
ISBN: 978-1-934804-76-6
Library of Congress Control Number: 2010905115
154 páginas; Softcover; 5.5" x 8.5"

¿Desea ver publicado su libro en un mes?: Alexandria Library

 


Índice
	
Introducción
José Martí en la obra de Carlos Ripoll
  Eduardo Lolo
Carlos Ripoll y su fecunda devoción martiana
  Octavio R. Costa
Actualidades. Escritos desconocidos de José Martí
  Carlos Márquez Sterling
Reseña de José Martí, the United States, 
and the Marxist Interpretation of Cuban History
  Gastón J. Fernández
Carlos Ripoll y su labor martiana
  Guillermo Cabrera Leiva
Reseña de Cubanos en los Estados Unidos
  Alberto Yannuzzi
Cubanos en los Estados Unidos
  Agustín Tamargo
Carlos Ripoll y sus bromas literarias
  Julio Hernández Miyares
Historia y crítica literaria
  Rosario Rexach
Reseña de Teatro hispanoamericano. Antología crítica
  Ángel Capellán Gonzalo
Reseña de La generación del 23 en Cuba 
y otros apuntes sobre el vanguardismo
  José Olivio Jiménez
El ensayo en hispanoamérica	
  Humberto Piñera Llera
Un enigma cubano y Carlos Ripoll. Perfil de una broma
  Estelle Irizarry
Cuba en la obra de Carlos Ripoll
  Eduardo Lolo
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Reseña
Su mano franca

Reseña

Su mano franca

Luis de la Paz

La Revista del Diario Las Américas

13 de agosto de 2010

 

El profesor Eduardo Lolo le rinde homenaje en vida (como han de ser los homenajes) a uno de los grandes ensayistas e historiadores cubanos, el Dr. Carlos Ripoll. Su mano franca: acerca de Carlos Ripoll (Alexandria Library, Miami, 2010) es una recopilación antológica de ensayos y artículos periodísticos aparecidos entre 1967 y el 2009, en diferentes medios y escritos por figuras destacadas de las letras cubanas, como lo son Manuel Márquez Sterling, Octavio R. Costa, Agustín Tamargo, Rosario Rexach y el propio Eduardo Lolo, entre otros.

A Ripoll se le valora sobre todo por sus estudios profundos y no exentos de polémica, en torno a la vida y obra de José Martí. Muy pocos han profundizado en el legado martiano, como lo ha hecho Ripoll, y para ser justos, en este selecto grupo se encuentra también el compilador de este libro, Eduardo Lolo, con notables volúmenes sobre el Apóstol.

Los catorce textos que integran el libro, coinciden en destacar la admirable maestría de Ripoll. En el primer ensayo, José Martí en la obra de Carlos Ripoll, Lolo hace un recorrido por los libros publicados por el historiador, señalando: “Sus numerosos estudios e investigaciones sobre la vida y la obra del Apóstol (la mayoría de ellos publicados por la Editorial Dos Ríos, que el mismo Ripoll fundara en Nueva York) alcanzan más de una veintena de libros y folletos”.

Algunos trabajos de tipo periodístico, son los aportes de Octavio R. Costa, destacando la labor de Ripoll ante los estudios martianos. Lo mismo hacen Gastón J. Fernández y Guillermo Cabrera Leiva.
El importante libro Cubanos en los Estados Unidos, es comentado desde dos vertientes diferentes por Alberto Yannuzzi, profesor cubano residente en Nueva York y el ya fallecido periodista Agustín Tamargo, quien lo aborda desde la perspectiva del desterrado: “Si el desterrado suple con espíritu lo que le falta de suelo, si el desterrado se resiste a la asimilación deformadora, si el desterrado acumula avaramente lo que sabe y lo que produce con el sueño de depositarlo un día a las puertas de la patria reconquistada, el desterrado puede decir que ha cumplido con su deber. Eso fue lo que hicieron estas generaciones que recoge en su libro el Dr. Ripoll”.

Otra ponencia, Carlos Ripoll y sus bromas literarias, es uno de los más interesantes trabajos compilados por Lolo. Ángel Capellán Gonzalo comenta el libro Teatro hispanoamericano, antología crítica de la que Ripoll es coautor.

Dos autores que ya no están entre nosotros, José Olivio Jiménez y Humberto Piñera Llera, enriquecen el volumen. Uno escribe sobre la Generación del 23 y el segundo acerca del ensayo en Hispanoamérica.
El más extenso trabajo del libro, y también el más académico, lo firma Estelle Irizarry. Para el cierre regresa Eduardo Lolo con Cuba en la obra de Carlos Ripoll, un hermoso texto.
Sin duda alguna Su mano franca, es la que extiende Eduardo Lolo a un gran cubano. Un libro que no es para esclarecer la visión de Ripoll sobre Martí o Cuba, sino para ponderar la labor de este gran cubano.

Introducción

Levar anclas en el tiempo no es nada fácil. Si un intelectual une al talento innato la dedicación y el esfuerzo, es posible que le resulte fácil alcanzar el reconocimiento de sus contemporáneos: la comunión de entornos y objetivos epocales inmediatos coadyuvan a la transmisión y recepción de su mensaje. Hacerlo llegar a las generaciones siguientes se torna más difícil: hay que alterar confines temporales divisorios, igualando al menos dos presentes que, comparados entre sí, hacíanse llamar pasado y futuro. Lograr el reconocimiento de la generación anterior resulta lo más difícil: la partida de unos antecede a veces al desarrollo de los otros, sin desestimar los prejuicios con que muchos juzgan a la generación que les sigue. En este caso, por lógicas y apremiantes razones cronológicas, hay que levar las anclas del tiempo precipitadamente y desarrollar el mensaje a paso de gigante sin menoscabo de su calidad, cuidando de despojarlo de todo viso de inmediatez. La obra resultante es capaz entonces de viajar normalmente por tres océanos temporáneos que fragua convergentes, las velas henchidas de sueños (y pesadillas) de generaciones múltiples.

Son muy pocos los intelectuales que logran esa ampliación de su presente para que abarque el reconocimiento del pasado y del futuro, convertidos todos en entes contemporáneos como resultado de la recepción artística y la consiguiente respuesta del lector de varias generaciones engarzadas. El profesor y escritor Carlos Ripoll es uno de ellos. Esta selección de trabajos sobre su obra incluye autores de su generación, de la anterior, y de la posterior a la suya. Y en todos ellos podrá apreciarse el reconocimiento al talento innato aliado a la dedicación y el esfuerzo desplegados por Ripoll en más de tres décadas de intenso trabajo intelectual.

Y conste que esta colección es sólo una muestra mínima de la atención que le han dado críticos y analistas literarios a las publicaciones de Ripoll en los últimos decenios. No se trata, pues, de una compilación hecha a manera de homenaje al hombre de letras en su ocaso o póstumamente, sino de una antología mínima de trabajos ya publicados con anterioridad en periódicos y revistas literarias y/o académicas entre 1967 y 2009. Su novedad reside en ubicarlos en un mismo lugar y en la visión que ofrecen de conjunto.

Se encuentran representados en la selección tres sub-géneros de la prosa tradicionales: la reseña, el artículo y el ensayo. La división, sin embargo, no es del todo ortodoxa en algunos de los escritos elegidos. Conviviendo con ejemplos del todo fijos genéricamente, aparecen otros que comienzan como una reseña para devenir en artículo o, incluso, en ensayo. En esos casos las obras de Ripoll habrían servido de catalizador al desarrollo de ideas que ya sus autores llevaban en la mente (o penas que arrastraban en el alma), saltando ahora de la página que inicialmente quiso ser revista para convertirse en sentimiento y/o opinión personal sangrantes de tiempo. La inclusión de dichos trabajos obedece al hecho de que la calidad literaria de la muestra, y no su grado de fidelidad genérica, ha sido la razón fundamental de su elección final.

Por último quiero aclarar que esta antología no se publica con el beneplácito de Carlos Ripoll. Hace algún tiempo que él vive en Miami, donde suelo pasar largas temporadas. En todas mis estancias en esa ciudad siempre nos reunimos en más de una ocasión, en lógica extensión de una relación, tanto profesional como personal, surgida hace años en New York. Enterado en el 2008 de que yo estaba preparando un segundo ensayo sobre su obra, me escribió, luego de mi regreso al norte, la siguiente nota:

Hubiera querido vernos de nuevo, para en persona pedirte un favor (otro de los que ya te debo), y es que no te dejes llevar por la amistad y dediques tu tiempo a un empeño como el de “Platero” [se refiere a mi libro Platero y nosotros. Estudio Crítico], en vez de dedicarlo, como me dijiste, a otros trabajos míos. Tú eres joven. Guarda el proyecto, si aún te pareciera bien, para cuando el derroche de atención lo disimule su calidad de póstumo.

Que nos une una relación de amistad más allá de convergencias intelectuales es algo que la misma nota pone de manifiesto jocosamente: solamente un amigo llama “joven” a un hombre de unos 60 años, que es la edad que yo tenía cuando él la escribió. Huelga decir que no le concedí el “favor” pedido.

Más recientemente, al conocer que yo estaba confeccionando esta antología, y esgrimiendo de nuevo nuestra camaradería, Ripoll volvió una vez más a la carga acuciado por su (para mí) excesiva modestia y me solicitó que pospusiera el intento. Pero yo reincido en mi incumplimiento. Pues es el caso que nuestra confraternidad ni ha propiciado ni puede detener mi empeño. El yo haber dedicado mi tiempo a este propósito no tiene nada que ver con relaciones de afecto o simpatía, por muy sólidas que éstas sea. Aun sin haber conocido a Ripoll personalmente, me habría bastado la lectura de su obra y un atisbo de la atención que le han dado tantos y tan prestigiosos intelectuales de diversas generaciones, para que de todas formas yo hubiera hecho de esta tarea un deber histórico y un placer intelectual. Además, una forzada espera para darle a esta colección el carácter post mortem que él deseaba, habría puesto en peligro la culminación de la empresa misma. Cierto que nos separan más de 20 años de edad; pero es de todos conocido que el orden de llegada a la vida no se cumple estrictamente en la salida. Así que, lo siento, amigo: otros se encargarán de homenajes póstumos de tintes grises y olores pretéritos; éste transpira tonos vívidos y emana presente. Ya habrá tiempo sin fin para todos los silencios.

En los momentos en que escribo estas líneas, Carlos Ripoll sigue más que activo como intelectual. Consecuentemente, es de esperarse nuevos ensayos producto de sus investigaciones en progreso, así como futuros trabajos sobre los mismos debidos a la pluma de acreditados críticos como los aquí seleccionados. Estoy seguro de que unos y otros seguirán enfrascados en un diálogo fecundo y respetuoso a la par como el que se presenta en las páginas que siguen, extendiéndose de un lado a otro esa mano franca que esta breve antología trata de ilustrar. Espero con esta entrega haber cumplido mi objetivo de llamar la atención y dejar constancia de esa plática tan fructífera como necesaria para las letras cubanas.

                                                 Eduardo Lolo
                                                 New York, primavera de 2010.