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Cristo

Dora Amador Morales
Esta edición de La Voz Católica quiere ser un homenaje de
agradecimiento y amor al sacerdocio. Son tantos los sacerdotes que
dan su vida día a día en servicio fiel a Dios y a los demás.
Cuántos que en el anonimato se entregan a la difícil misión de la
Iglesia armados sólos con su fe y su sencillez. Pero ellos no
aparecen en los titulares de prensa, porque el bien no hace ruido,
no atrae –como lo morboso– con tanta fuerza.
El Departamento de Salud y Recursos Humanos informa que por lo
menos el 68 por ciento de los casos de abuso sexual de menores en
Estados Unidos lo cometen padres, tíos o hermanos de las víctimas.
La mayoría son los padres.
En una entrevista que le hizo al arzobispo John C. Favalora la
directora de la edición de Miami de The Florida Catholic,
Ana Rodríguez-Soto (publicada aquí en las páginas 3 y 4) el
Arzobispo, quien fue miembro del Comité Ad Hoc de la Conferencia
de Obispos sobre Abuso Sexual, explica que menos del 1% de los
sacerdotes ha cometido pederastia. Que no se entienda que intento
justificar a los sacerdotes criminales que han abusado de menores.
Sí, hay razón para el escándalo, para la crisis, para el dolor.
Principalmente por las víctimas, seres destrozados por una
experiencia que jamás olvidan, experiencia que mutiló sus vidas.
Pero, ¿vamos a juzgar a todos por igual? ¿Vamos a quedarnos
callados cuando escuchamos a alguien atacar a la Iglesia Católica?
Una “gran obra de arte”, como llamó Su Santidad al sacerdocio, “ha
sido manchada”. ¿Cómo limpiarla? Primero que todo con nuestra fe y
nuestra confianza en Dios, que nunca nos abandona. Grandes cismas
ha habido en la Iglesia, pero siempre se renueva. Acaso un bien
resultará de todo esto. La Iglesia es sabia, es Madre y Maestra.
En las páginas 10, 11 y 13, hallarán la historia de cinco hombres
que celebran en estos días 50 años de sacerdocio. Su vida es un
ejemplo de fe, de entrega, de convicción. A ellos nuestras
felicitaciones y agradecimiento.
También publicamos en las páginas 16 y 17 las entrevistas que
Brenda Tirado Torres les hizo a cinco de los siete seminaristas de
nuestra Arquidiócesis –dos están en Roma– que se ordenan el 11 de
mayo. En una cultura obsesionada con el placer, el poder y el
dinero, es un signo de esperanza grande escuchar los testimonios
de estos jóvenes, que lo dejan todo por abrazar la castidad, la
obediencia y la pobreza por el Reino de Dios.
A ellos, que quieren ser signo en la tierra del amor y el perdón
incondicionales de Jesús, van también nuestras felicitaciones y
oraciones.
Termino insistiendo en que necesitamos una pastoral de las
comunicaciones sociales. Urge la difusión de la prensa católica
para evangelizar esta cultura nuestra.

El Papa Juan Pablo II impone sus manos sobre un sacerdote en su
ordenación celebrada en la Plaza de San Pedro. (Foto Reuters)
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