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El
amor a Dios hay que demostrarlo con hechos
Muchas veces nosotros le decimos a Dios lo mucho que lo amamos. Le
pedimos perdón por las ofensas que le hacemos y también rezamos.
Mientras leía la autobiografía de Santa Teresita del Niño Jesús,
comprendí que el amor hacia Dios no debe reducirse sólo a palabras
sino que debe demostrarse con hechos y obras, por más pequeñas que
éstas sean.
Santa Teresita invita a todos a amar a Dios con un humilde y
verdadero amor, demostrándoselo cuando perdonamos a nuestros
hermanos, también cuando intentamos entender y ayudar al que
tenemos al lado, aceptando sus errores y aprendiendo a quererle
tal cual es.
Amar a Dios no es rezar por las personas que conocemos y queremos.
Es rezar por todos, principalmente por los enemigos, por las
personas que no toleramos, por los pobres de espíritu, los que no
conocen a Dios, los que están presos, los niños que sufren en el
mundo.
Si nos pusiéramos a reflexionar y a meditar, realmente nos
daríamos cuenta de que no amamos a Dios lo suficiente.
El día que intentemos mirar a quien tenemos al lado y tratemos de
ayudarle aunque sea con lo mínimo, ese día estaremos realmente
amando a Dios.
Lorena Villarroel
Miami
La
Liga Orante busca voluntarios
Agradezco mucho el artículo sobre la Liga Orante Vocacional en
La Voz Católica del 30 de junio.
Como ya son 26 años, muchos de los miembros hemos pasado de edades
jóvenes, pero eso no quiere decir que todos somos ancianos. Entre
nuestros miembros tenemos muchos hombres y mujeres bastante
jóvenes. Agradeceríamos tener nuevos miembros que se dispongan a
rezar por las vocaciones; en nuestra Arquidiócesis es necesario
que aumenten las ordenaciones sacerdotales y las vocaciones
religiosas.
No hay obligación de mensualidades ni reuniones. Sólo recibir una
llamada semanal y rezar por teléfono la oración por las vocaciones
y algunas oraciones cortas. Las personas interesadas pueden llamar
al (305)552-7363 ó (305)752-1345.
Delia Bertha González
Fundadora,
Liga Orante Vocacional Miami
Sobre los abusos sexuales
¡Cuánta publicidad ha habido de los abusos sexuales de unos
sacerdotes hace 20 ó 30 años! Esto ha existido siempre. La
tendencia al pecado la llevamos todos hasta la muerte. Estamos
hechos de barro.
La prensa, radio y televisión se han dado gusto poniendo de
manifiesto la acusación hecha a obispos y sacerdotes. Nos tratan
con el apelativo despectivo de "curas" y no de sacerdotes. Me
parece estar en Cuba. Algunos periodistas parecen inquisidores del
siglo XXI. ¡Otra vez la Inquisición! ¿Quieren la hoguera?
En Cuba, la Iglesia tiene al cruel enemigo de frente. Aquí lo
tiene a la espalda. ¿Cuál es más cruel: el de allá o el de acá? No
saben estos que todos somos pecadores? Desde el Papa hasta el
último monaguillo, somos pecadores. El Papa, como otros muchos,
lucha por ser santo y timonear la barca de Pedro, que es la
Iglesia Católica. Los cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes,
diáconos, religiosos y laicos, ¿somos santos? No, luchamos por
serlo. Entonces, ¿el santo estará entre los jefes de Estado? ¿Estará
entre los judíos, los rabinos, los musulmanes, los pastores
protestantes, los Testigos de Jehová, los masones, los policías,
los comerciantes, los ricos, los soldados, los abogados, los
periodistas? En fin, ¿dónde está? Entre todos estos tipos de
hombres y mujeres puede darse y se da el pecado.
El abuso sexual a niños y jóvenes adolescentes es un crimen. En
cambio, a cuántos padres he conocido que han abusado de sus
propios hijos, hijas, sobrinos, cayendo en el pecado de incesto.
Esto es un pecado grave.
¿Quieres un pecado peor que el aborto, matando al niño en el
vientre de su propia madre? Esto es un crimen. ¿Por qué el aborto
es aquí legal? No entiendo.
Y, ¿quién soy yo? Un pecador más que en la misa digo: "Por mi
culpa", y sobrellevando mis limitaciones físicas, síquicas y
espirituales, doy el abrazo de paz a todos mis hermanos sacerdotes
y espero, aunque sea el más pequeño y último en el cielo, ver el
rostro de Dios, que es el único Santo, Santo, Santo y besar sus
pies. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Padre René Parra
Hialeah
El Sermón de la Montaña instruye
En la sección Mundo/Nación de la edición del 30 de junio de La
Voz Católica, leí que el documento para renovar la vida
religiosa se titula Partir nuevamente de Cristo.
La única regla para el religioso o la religiosa debe ser el
Evangelio en sí, particularmente el Sermón de la Montaña, sin más
manuales y reglas que ahoguen a quien desea consagrarse; más
naturalidad en el vivir y el convivir, vestir como viste todo el
mundo, poder decir sí, sí o no, no sin aprehensiones ni
restricciones. Además del Evangelio serían aceptables normas para
la convivencia en común por cuestión de orden y respeto.
Susana Pérez
Miami
Publicación hermana en Nueva York
Leí la edición del 30 de mayo de La Voz Católica y noté el
valor que tiene en una publicación orientada a la comunidad
hispana la colaboración de personas bien formadas para que el
mensaje llegue con claridad y deje una enseñanza, sin deformarse.
¡Felicitaciones!
Me gustaría saber si alguna persona en la diócesis de Rockville
Centre puede colaborar con nuestro periódico Fe, Fuerza, Vida, del
Ministerio Hispano. Buscamos diversificar las voces y encontrar
personas que puedan llevar un profundo mensaje a la comunidad.
Martha G. Moscoso
Nueva York, vía cs.com
Basta de hablar de lo mismo
Ya ha pasado bastante tiempo para que este lamentable incidente
con un pequeñísimo grupo de sacerdotes en nuestra Iglesia Católica
deje de ser noticia de primera plana en nuestros periódicos y
titulares especiales en los medios televisivos y radiales.
Nuestra Iglesia le ha hecho frente a todas las reclamaciones
esperando, desde luego, el tiempo necesario para saber si se trata
de algo creíble o de una falsa acusación para obtener dinero.
Aunque somos una familia católica comprometida con nuestra fe y
nuestra parroquia, no queremos que en ningún momento piensen que
estamos justificando la acción de los sacerdotes que hayan
cometido verdaderamente tan desagradable acto.
Si nos ponemos a recapacitar como verdaderos cristianos, veremos
que el grupo que está involucrado en esta situación es tan pequeño
que no representa a los miles de sacerdotes que hay en toda la
nación.
Precisamente eso es lo que nos molesta: el hecho de que las
noticias sean tan exageradas con los culpables y no les den un
pedacito de espacio a los que día a día se sacrifican por el
pueblo de Dios.
Nuestros hermanos sacerdotes son humanos al igual que nosotros,
con virtudes y defectos. El hecho de que alguno falle no quiere
decir que todos sean iguales, pues estaríamos siendo muy injustos
con los que no nos han fallado.
Los que conocemos muy de cerca la labor de un sacerdote, ni por un
momento podríamos imaginar cuán sacrificada es su vida.
Los sacerdotes no pueden vivir con sus familias como nosotros.
Ellos en muchas ocasiones nos ayudan a llevar con dignidad y paz
nuestra vida familiar.
No nos hagamos eco de tanto bagaje propagandístico que va a
perjudicarnos a todos pues la Iglesia no es el templo ni el
edificio; la Iglesia somos todos nosotros.
Carlos Ariel y Blanquita Abreu
Miami
Que circulen las brisas de la democracia
Me siento complacido con la ponencia del líder laico católico
Scott Appleby, presentada en la Conferencia de Obispos en Dallas y
publicada el 30 de junio por La Voz Católica.
En esta crisis, la Iglesia aprendió como Pueblo de Dios. Los
laicos sientan precedentes, y ocurrió en nuestra sociedad
norteamericana. La verdad expuesta y defendida se impone.
Jesús Lázaro
Miami
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