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Mons. Thomas G. Wenski

 Dañina la unión de departamentos de Inmigración y Seguridad Nacional, afirma Mons. Thomas Wenski

 WASHINGTON (CNS) – Una propuesta de la administración Bush para transferir todas las funciones del Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) al nuevo Departamento de Seguridad del Territorio Nacional podría ser dañina tanto para la seguridad doméstica como para la inmigración, de acuerdo con la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB en inglés).

En testimonio presentado ante el Subcomité Judicial de la Cámara de Representantes sobre Inmigración, el obispo auxiliar de Miami, Monseñor Thomas G. Wenski, advirtió contra las propuestas de asignar todas las funciones de inmigración al Departamento de Seguridad Nacional, considerando que sería un error para la nueva agencia y para la manera de tratar a los inmigrantes.

El testimonio del obispo Wenski fue presentado ante el subcomité por el director de Inmigración y Política de Refugiados de la USCCB, Kevin Appleby. El mismo testimonio también fue presentado ante el Subcomité Judicial del Senado sobre Inmigración. Ambos comités organizaron audiencias sobre el tema a finales de junio.

“Los obispos de Estados Unidos no tienen ninguna objeción contra la creación del nuevo departamento”, escribió Monseñor Wenski, “pero transferir todas las funciones de inmigración a ese nuevo departamento causaría más problemas de los que se pudieran resolver”.

Por lo pronto, el Congreso debe asegurarse de que el Departamento de Seguridad Nacional no herede funciones “que se encuentren tan lejos de su comisión que aparten al nuevo departamento de su habilidad para cumplir su misión de protegernos del terrorismo”, escribió.

Hacer que se cumpla la ley de inmigración y su aplicación, además del procesamiento de solicitudes de visas, cambio de status y naturalización, representa “una misión muy amplia, la cual no se maneja fácilmente con los actuales recursos y la estructura del SIN”, dijo el obispo Wenski en su testimonio. “La transferencia de estas obligaciones tan amplias para el nuevo departamento lo distraería de su misión con la seguridad nacional y, por tanto afectaría  nuestro trabajo de inmigración”.

El obispo también dijo que la propuesta de la administración podría debilitar el compromiso histórico de la nación para con los recién llegados, y fundamentalmente cambiaría la manera en que se percibe a los inmigrantes y el trato que se les dé.

La transferencia de las funciones del SIN al Departamento de Seguridad del Territorio Nacional “enviaría un mensaje severo y claro al mundo de que Estados Unidos ve a las personas nacidas en el extranjero, generalmente hablando, con sospechas y con miedo, y no como vecinos que traen destrezas, cultura y fe para beneficio de nuestras comunidades, pueblos y ciudades”.