Directora de
Comunicaciones participa en actos de recordación en el Pentágono

Mary Ross Agosta, directora de Comunicaciones de la
Arquidiócesis de Miami. (Foto: Ana Rodríguez-Soto)
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
MIAMI – Cuando recibió la llamada, Mary Ross no tuvo la menor duda.
La directora de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Miami
acababa de ser invitada al Pentágono con motivo del aniversario
del 11 de septiembre.
“Me sentí muy honrada de estar allí. Sentí que era mi obligación
hacer acto de presencia”, afirmó a su regreso al cabo de un viaje
que se prolongó toda la noche.
La invitación llegó como resultado de su anterior participación,
este mismo año, en el Joint Civilian Orientation Conference, un
recorrido por las instalaciones militares que los llevó, a ella y
a otros participantes, desde bases navales situadas en Virginia
hasta el Bunker de NORAD, en Nebraska.
El 11 de septiembre de 2002 se encontró oyendo las palabras del
Presidente George W. Bush y del Secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, sentada entre los familiares y compañeros de trabajo de
los que sucumbieron en la sección del edificio que los terroristas
lograron alcanzar.
“Uno no puede escapar a la tentación de visualizar un avión que se
precipita y estrella precisamente en la pared del lugar donde yo
estaba sentada”, aseguró Ross Agosta. “No antes de estar realmente
en el sitio y ver la cantidad de gente que murió allí y la
cantidad de personas que acudió a socorrer, es que de hecho uno
llega a comprender lo heroico del esfuerzo realizado”.
A su derecha se encontraba una mujer que trabajaba con otras en
las cercanías del edificio, pero que había perdido colegas de
trabajo en la agresión. A su izquierda se hallaba un hombre que
trabajaba en la sección alcanzada por el golpe, pero que se
encontraba en el dentista la infausta mañana.
Fue un privilegio, subrayó Ross Agosta, “sencillamente contemplar
los miembros de las familias y decirme a mí misma ‘mira lo fuerte
que son’”.
Durante la ceremonia, los participantes presenciaron un vídeo que
mostraba algunas de las colchas, algunos de los carteles y
letreros que fueron enviados al Pentágono después de los ataques
del 11 de septiembre. Ella misma llevó cinco, procedentes de los
estudiantes de la arquidiócesis.
Supo que los obreros de la construcción habían trabajado día y
noche para culminar el Proyecto Phoenix –la reconstrucción de la
sección dañada del edificio– antes del primer eniversario de los
ataques.
No es posible distinguir la parte que no sufrió daños de la
sección reconstruida, dijo. “Buscaron y hallaron el mismo filón en
la cantera de donde procedían los materiales originales”.
A propósito, ella se siente contenta de haber sido invitada sola,
sin nadie con quien se viera obligada a compartir lo visto y lo
oído.
“No fui distraida de lo que sentía a cada instante. Se trataba de
un momento muy fuerte para mí y ocupé buena parte del tiempo en la
oración por las personas que perdieron sus vidas”.
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