Homenaje real al arz. McCarthy
por su obra a favor de los inmigrantes

En esta foto de 1999, el arzobispo emérito Edward McCarthy (izquierda)
y la princesa Nora de Liechtenstein le entregan la medalla
James J. Norris por Servicios Distinguidos a Favor de los
Refugiados a Kenneth F. Hackett, director de Catholic Relief
Services. (Foto Cortesía de James J. Norris Foundation)
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
MIAMI – ¿Qué puede atraer a una princesa a Miami?
Por una parte, el arzobispo emérito Edward A. McCarthy. Por otro
lado, el clamor de los inmigrantes y refugiados.
Su Alteza, la princesa Nora de Liechtenstein, visitará la ciudad
del 15 al 17 de octubre para entregar la Medalla James J. Norris
por Servicios Distinguidos a Favor de los Refugiados al arzobispo
retirado de Miami. La ceremonia se llevará a cabo el 16 de octubre
en la Catedral St. Mary, en el transcurso de una tarde de oración
y cantos.
Se espera que la Princesa visite durante su estadía algunos
lugares de la arquidiócesis y campos de inmigrantes en Homestead.
“Honestamente, cuando me pidieron que hiciera entrega de la
medalla me encantó. Así podía ir por fin a Miami”, expresó la
Princesa durante una entrevista telefónica con La Voz Católica
desde su residencia en Madrid.
Indicó que sólo había hecho escala aquí, pero que siempre había
deseado conocer la ciudad.
La Princesa conoció al arzobispo McCarthy hace unos cinco años por
su trabajo con la Fundación James J. Norris, una organización
mundial dedicada a aliviar el clamor de los emigrantes y
refugiados”.
“Es una persona que ha hecho muchísimo por la Iglesia y por los
más necesitados”, dijo la princesa Nora sobre el arzobispo.
Entre las personas o entidades que han recibido la medalla se
encuentran Catholic Relief Services, el arzobispo Renato R.
Martinó, Nuncio Apostólico ante las Naciones Unidas, y el
Pontificio Consejo de Justicia y la Paz.
La Princesa, hermana del Jefe de Estado de Liechtenstein, el
príncipe Hans Adam II, es una de las patrocinadoras de la
Fundación, establecida en 1995 en memoria de James J. Norris,
nativo de Nueva Jersey, quien desempeñó un papel muy importante en
la ayuda a millones de refugiados y desplazados después de la
Segunda Guerra Mundial.
Desde 1946 hasta su muerte 30 años después, trabajó para Catholic
Relief Services, la agencia de ayuda al extranjero de los obispos
de Estados Unidos. Norris fue decisivo en el establecimiento de la
Comisión Católica Internacional sobre Emigración, fundada por el
Papa Pío XII en 1951, de la que fue presidente por 23 años. Norris
también ayudó a organizar en 1959 el Año Internacional del
Refugiado, y fue el único laico que habló ante la asamblea
plenaria del Concilio Vaticano II. Su charla La pobreza mundial y
la conciencia cristiana sirvió como base al eventual
establecimiento por parte del Papa Pablo VI del Consejo Pontificio
para la Justicia y la Paz y Cor Unum, que coordina la labor de las
agencias católicas de ayuda alrededor del mundo.
Justo antes de su muerte en 1976, a Norris se le otorgó la medalla
Fridtjof Nansen, el más alto honor concedido por el Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
La fundación que lleva su nombre fue establecida y es dirigida por
su hijo, Stephen Norris, miembro de la parroquia St. Joseph, en
Miami Beach.
“Vemos que hay una gran necesidad en Homestead para la clase de
ministerio en el que estamos involucrados”, informó Norris.
Añadió que espera que el acontecimiento que se llevará a cabo en
la Catedral sea “una buena herramienta para que la gente se
sensibilice y esté más conciente del clamor de las comunidades de
emigrantes que son un sector invisible en nuestra propia sociedad”.
Norris, quien conoce al arzobispo McCarthy desde hace muchos años,
dijo que “vemos esto como una manera de rendir tributo por toda la
labor inspiradora que realizó durante su administración en la
Arquidiócesis de Miami”.
La princesa Nora, una católica devota de una nación sumamente
católica, ha sido miembro de muchas juntas caritativas y ha
trabajado de cerca con las Misioneras de la Caridad, la
congregación fundada por la Madre Teresa.
La Princesa describe el clamor de los emigrantes y los refugiados
como “un problema que está comenzando a convertirse en algo enorme
a través del mundo”.
“Llegan sin nada, muchas veces engañados por la gente que los trae.
Luego se encuentran viviendo al borde del precipicio, ilegales”,
manifestó. “Es una situación muy desagradable. Yo creo que hay que
intentar aliviar esta situación, por una parte con las leyes, pero
por otra con ayuda directa también”.
“La Iglesia siempre debe estar al lado de los pobres, ayudándolos”,
añadió la princesa Nora, quien considera que su trabajo por la
Fundación es, sencillamente, cumplir con el mandato básico que
Jesús dejó en el Evangelio de alimentar al hambriento y vestir al
desnudo.
Ya sea por ser una princesa o una persona común, “no existe mucha
diferencia. Todos somos cristianos. Cada uno de nosotros debe
hacer lo que pueda de la forma que pueda”.
La actividad en la catedral se iniciará a las 7 pm con una oración
del arzobispo John C. Favalora. Contará con la participación de
coros de la escuela de la Catedral St. Mary, de la iglesia Good
Shepherd, del estudiante de la escuela St. Joseph, Hunter Norris,
una charla del obispo auxiliar de Miami, Monseñor Thomas Wenski, y
un tributo a la Arquidiócesis de Miami por el embajador retirado
de Estados Unidos, Thomas J. Byrne. La entrada es gratis y está
abierta al público. Para más información, llamar al (305)759-4531.
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