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Cuidado con los fundamentalistas de la Biblia


P. Julio Solano

Ya cumplimos un año desde los funestos hechos del 11 de septiembre de 2001. Todos parecen recordar dónde se encontraban cuando escucharon por primera vez la noticia. Yo me encontraba en Fátima, Portugal.

Cuando regresé al hotel, luego de la celebración de la Eucaristía en el Santuario, que ofrecimos por la paz en el mundo, me quedé medio atontado por las imágenes que me ofrecía el televisor por medio de CNN en inglés. Las Torres Gemelas parecían dos teas encendidas, no podía imaginarme qué había ocurrido. Poco a poco las imágenes no necesitaban palabras. Vi con horror cómo se desplomaba una torre y luego la otra. Dentro de mí algo quedó congelado.

Luego me dirigí a Marruecos, poblado principalmente por musulmanes. Ellos hablaban de su religión y las verdades de su fe. Nos explicaban que la violencia y el terrorismo no tenían cabida en su vida, que los terroristas eran personas extremistas que no tenían nada que ver con las enseñanzas del Corán.

Yo quería leer los periódicos pero no encontré ninguno en español o inglés, sólo podía ver las fotos en los informativos marroquíes, pues no entiendo su idioma. Sólo por la noche lograba ver alguna noticia de lo acontecido. Fue una bendición llegar a España, donde por fin pude leer ávidamente lo acontecido. Qué pesadilla tan horrible; desgraciadamente era real.

Me he puesto a pensar que nosotros tenemos también personas que son los terroristas del Evangelio. No tienen nada que ver con las verdades del cristianismo, utilizan ciertos pasajes y eventos para hacer más verosímiles sus ideas. No tienen idea de lo que hablan y causan mucho daño a todo aquél que los escucha.

En Nueva York los terroristas destruyeron edificios construidos por seres humanos y vidas creadas por Dios. Muchas familias quedaron afectadas por la muerte de sus seres queridos. La familia humana quedó afectada por ese holocausto tan sin sentido.

Aquellos que usan las enseñanzas de Cristo para sus propios propósitos, destruyen la unidad de la familia cristiana, afectan esos edificios espirituales que somos todos los hijos de Dios, o sea los templos del Espíritu Santo. Se arruina también la vida de muchos, afectando la gran familia humana. La pregunta es: ¿Por qué sucede esto? ¿Qué hace que estas personas se comporten así? ¿Cuál es el propósito detrás de esto?

Muchas veces el fundamentalismo cristiano causa muchas víctimas porque personas sin educación o suficiente conocimiento de las Sagradas Escrituras y con agendas personales, se lanzan a campañas de evangelización que tiene de todo menos del verdadero significado de las enseñanzas de Cristo.

A veces nosotros, por ignorancia solamente, nos proponemos cambiar el mundo sin pensar cambiar nosotros. Queremos propagar ideas y filosofías sacadas de libros no cristianos o de programas evangélicos de la televisión. Creo que es hora de que los que queremos llevar el verdadero mensaje del Señor nos preparemos más cada día. No debemos sentir vergüenza por preguntar, indagar y estudiar. Más vergonzoso es que nos convirtamos en terroristas del Evangelio que hacen el mal por su falta de conocimiento.

La ignorancia no es pecado, pero no querer salir de ella sí lo es. La Iglesia es una Madre muy sabia y tiene muchas formas de educarnos. Hay documentos y muchos libros que nos pueden educar en la fe y aclarar conceptos que no manejamos. La mayoría de las parroquias tienen cursos de Biblia. La Oficina de Ministerios Laicos tiene programas de educación religiosa.

La Arquidiócesis de Miami nos ofrece muchas oportunidades para salir de nuestra ignorancia evangélica.

Hagamos el propósito de educarnos en la fe para que podamos hacer nuestra labor cristiana de propagar el Evangelio como verdaderos apóstoles y no como los terroristas del Evangelio.

El padre Julio R. Solano es párroco de la iglesia Our Lady Queen of Heaven, en North Lauderdale.