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La presencia católica en las universidades

Patricia
Stockton

Un grupo de estudiantes de la Pastoral Universitaria dirigió un
Rosario por la paz en el mundo, en la parroquia Santa Marta el
14 de noviembre. (Foto: Dora Amador Morales)
Los días están frescos últimamente y ya se empiezan a notar las
señales de la Navidad que se avecina. El paso rápido de la vida de
cada día, el tráfico, etc. y por dentro… una voz que invita a
buscar el verdadero sentido de lo que estas fiestas encierran:
Jesús que se hace uno como nosotros.
Y es eso lo que de un modo sencillo queremos llevar a los recintos
universitarios estos días –y el año completo– a los estudiantes,
profesores, a todos los empleados universitarios y por último, a
las estructuras universitarias.
No son muchos los que saben que la Iglesia Católica tiene una
presencia en los colleges y universidades. En varias ocasiones he
podido confirmar lo importante que es esa presencia de la Iglesia
Pat, una joven mujer profesional de mucho éxito, dice: “Continúo
en la Iglesia gracias a la pastoral universitaria”. Una
conversación que escuché en un restaurante: “Recién he llegado a
Miami y estoy buscando una comunidad parroquial que sea vital,
como la que tuve cuando estaba en la Universidad de Wisconsin”.
Pero esta presencia de la Iglesia en los recintos universitarios
no es algo nuevo. Ya en 1883, una mujer de apellido Melvin invitó
a algunos estudiantes de la Universidad de Wisconsin a una cena de
Acción de Gracias (¡hace 120 años!). En el curso de la cena, los
estudiantes contaban cómo algunos profesores suyos parecían tener
actitudes “anticatólicas”. Melvin les sugirió que se reunieran
periódicamente para conocer mejor la fe católica y así poder
explicarla mejor. Uno de ellos empezó un grupo similar en la
Universidad de Pennsylvania, y los grupos se multiplicaron. Los
obispos más tarde comenzaron a nombrar capellanes en estas
universidades. En 1985 la Conferencia Episcopal redactó un
documento titulado “Potenciados por el Espíritu: la Pastoral
Universitaria hace Frente al Futuro”.
Esta carta es, para nosotros que estamos en este ministerio, la
guía e instrumento de evaluación de nuestro trabajo, que consiste
en crear comunidades de fe en el campo universitario; ayudar a los
estudiantes a conocer más su fe católica; ofrecerles oportunidades
para que se eduquen en la justicia; educar a los estudiantes para
que sean líderes.
Los años en que se es estudiante universitario son cruciales. Hay
muchas decisiones por hacer: qué carrera estudiar, quizá
comprometerse con una relación más seria, se toman decisiones
morales frente a situaciones urgentes, por ejemplo, en el campo de
la sexualidad o en el de la justicia, etc.
El mundo universitario es el mundo de las ideas, y quizá de un
modo nuevo y distinto, los jóvenes universitarios tienen ocasión
de mirar al mundo de un modo crítico. Contrario a lo que muchos
piensan, yo veo a jóvenes universitarios con un fuerte sentido
idealista, con un gran deseo de contribuir a la sociedad en la que
vivimos. En su última edición, la revista Utne Reader habla de
“jóvenes visionarios de menos de 30 años que están cambiando
nuestro futuro”.
Leer ese artículo y ver cómo concuerda con la realidad me da un
gran sentido de esperanza. Son los jóvenes que buscan el sentido
de la vida, que tienen hambre del espíritu y que en última
instancia, es el hambre de Dios.
No hay duda que el mundo universitario encierra muchas
oportunidades y muchos retos. La pastoral universitaria está allí
para caminar con estos jóvenes como Jesús caminaba con los
discípulos de Emaús: escuchando, interpretando, celebrando, con el
sueño y la esperanza de que en este caminar reconozcan al Jesús
que da sentido pleno a sus vidas. ¡Poder servir en este ministerio
es una gran alegría y un privilegio!
Directora de la Pastoral Universitaria de la Arquidiócesis de
Miami, y miembro de la Institución Teresiana, asociación de laicos
reconocida oficialmente por la Iglesia Católica con una llamada
particular a vivir la fe en el campo profesional y en la vida
de familia.
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