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Formación y enriquecimiento de la fe

Entrevista  con la hermana franciscana Ann McDermott, osf, directora del Programa de Ministerios Laicos de la Arquidiócesis de Miami.


El arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Miami, Monseñor Edward McCarthy, celebró junto a las que llama “la mujeres de mi vida”:  Adele González, subdirectora del Programa de Ministerios Laicos, la Hermana Ann McDermont, osf, actual directora, y Zoila Díaz, directora durante los primeros 12 años de este programa, fundado en 1977 por el arzobispo McCarthy. (Foto: Dora Amador Morales)

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

La hermana franciscana Ann McDermott hizo una pausa durante la celebración del 25 aniversario del Programa de Ministerios Laicos de la Arquidiócesis de Miami, que ella dirige desde 1996, para reflexionar sobre el futuro de los ministerios laicos en el Sur de la Florida y el papel del programa que dirige.

¿Cuántas personas han sido formadas por el Programa de Ministerios Laicos desde que comenzó hace 25 años?

En la actualidad tenemos en nuestra base de datos más de 1,300. Se trata de un estimado aproximado de los que han pasado por los dos años de formación. Este año tenemos 165. Acabo de recibir solicitudes de cuatro parroquias para que el año que viene llevemos el programa a su área. A medida que los párrocos se van involucrando con el programa en sus parroquias se dan cuenta de cuánto necesitan tener a un laicado informado y formado.

¿Cuál es la diferencia entre los laicos que se han formado en el programa y los que sólo van y se sientan en sus bancos los domingos?

Son personas formadas, cuya fe ha sido actualizada, que han aprendido cómo compartir sus deseos de vivir el Evangelio con los demás y que desean desempeñar un papel activo en su iglesia. No son pasivos. Aunque no estén comprometidos con un ministerio en sus parroquias, saben que son la levadura en sus puestos de trabajo y en la sociedad. Ellos logran cambios sólo con la forma en que viven su vida y dan testimonio del Evangelio.

¿De modo que si uno es un católico promedio y no ha pasado por el programa de ministerios laicos se ha perdido algo?

Creo que se pierde algo porque uno necesita seguir creciendo en la fe, educarse en su religión. Esto da la oportunidad de profundizar en nuestro conocimiento de lo que hoy debe ser un católico comprometido.

La formación es de dos años de duración. Se trata de un gran compromiso. ¿Es para cualquier católico adulto?

Está destinado a cualquiera que se sienta llamado a aprender más acerca  de la fe y de cómo servir mejor a los demás. Se tiene que comprometer, porque no se trata de un programa escolar. El propósito no es que la persona venga a tomar un curso y no haga  nada con ese conocimiento. El propósito es enriquecerse uno mismo, ampliar el conocimiento de lo que significa ser católico y propagar el Evangelio.

¿Y en cuanto a los que ya se encuentran participando  en otros tipos de ministerios laicos?

Son magníficos y poseen sus propios dones. Están llamados a llevar a cabo ciertas cosas. Sería muy bueno si ellos también pasaran el programa, porque enriquecería su ministerio. Pero es una vocación. Uno está llamado a esto. No es para todos, aunque es accesible a todos. Y una cosa no es mejor que otra. El hecho de que seas ministro  laico a través de este programa no te convierte en una persona mejor que la que está sirviendo sin haber pasado por nuestra escuela.

¿Está la Iglesia retrocediendo en términos de darle al laicado el lugar que le pertenece?

No creo que el papel del laicado haya sido degradado. Aún si no hubiera habido un comité en el cual hayan participado, el Espíritu los impulsaría siempre a congregarse en comunidades, porque para eso es que estamos hechos. De modo que el Espíritu siempre suscitará líderes que congreguen a los laicos para que continúen reflexionando en su fe y continúen saliendo a servir a los demás. De eso es de lo que se trata.

Pero grupos como “La voz de los fieles” (“Voice of the Faithful”), en Boston, parecen amenazar la estructura de poder de la Iglesia. ¿Es esa la idea de los ministerios laicos?

No. La idea de los ministerios laicos es siempre colaborar. Tal como ha dicho siempre el arzobispo Edward McCarthy, se trata de caminar junto al clero y evangelizar juntos, ya que todos tenemos dones diferentes. Estos grupos se están reuniendo porque necesitan una oportunidad de compartir su experiencia. No creo que su propósito sea conspirar contra el clero. Es sólo que quieren ocupar el lugar que les pertenece  en el ministerio. Tienen derecho a ello por su  bautismo.

Algunos dicen que los ministerios laicos centran mucho su atención en el trabajo dentro de la Iglesia.

No, no, no. Los ministerios laicos siempre han tenido dos propósitos: formar al laicado de modo que puedan transformar el mundo donde quiera que se encuentren –en su hogar, en su puesto de trabajo– y llevar a cabo el ministerio dentro de la Iglesia. Una cosa no es mejor que la otra. Todo viene de nuestro bautismo. Es a lo que Dios nos llame en un momento específico. Pero siempre estamos llamados al ministerio, las 24 horas del día.

¿Cuál es el futuro de los ministerios laicos?

Creo que van a continuar, porque los laicos han adquirido conciencia de su llamado bautismal.