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“No hemos dado marcha atrás… la decisión tomada en Dallas se ha fortalecido”, afirma el Arzobispo


Monseñor Thomas Wenski, obispo auxiliar de Miami, el Arzobispo John C. Favalora y el padre Kenneth Schwanger, vicario judicial adjunto del Tribunal arquidiocesano, hablan con la prensa de Miami el 19 de noviembre, a su llegada de la reunión de obispos en Washington. (Foto: Dora Amador Morales)

Ana RodríguezSoto
The Florida Catholic

Lo que los obispos prometieron en Dallas podría convertirse en ley obligatoria para las diócesis de Estados Unidos antes de Navidad, predijo el arzobispo de Miami, John C. Favalora, a su regreso de la reunión de obispos en Washington, DC.

El Arzobispo dijo que algunos de los casos contra sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami ya están siendo revisados por la junta asesora de cinco miembros de la Arquidiócesis.

Defendió el intento de la Arquidiócesis de desestimar las demandas civiles en su contra porque fueron presentadas mucho después que expiró el decreto de limitaciones.

Durante una conferencia de prensa celebrada el 19 de noviembre, el arzobispo Favalora reiteró que los obispos no se han echado para atrás en lo que se refiere a las severas disposiciones trazadas en los Estatutos para la Protección de Niños y Jóvenes, que aprobaron durante la reunión del pasado junio en Dallas.

“No estamos dando marcha atrás a lo que sucedió en Dallas. Ahora es más firme porque está en la ley eclesiástica”, dijo el Arzobispo. “Contrario a lo que pudieron haber leído en la prensa secular, o lo que hayan escuchado a través de los medios, ha habido un fortalecimiento de lo que hicimos en Dallas”.

Algunos defensores de las víctimas han criticado la revisión de las normas que solicitan una investigación secreta por el obispo antes de que se tome acción alguna contra un sacerdote acusado de abusar sexualmente de un menor.

El arzobispo Favalora dijo que continuará suspendiendo de sus labores temporalmente a todo sacerdote contra quien exista una acusación creíble. Es más, esos alegatos serán reportados a las autoridades civiles.

“Cualquier acusación debe ser llevada ante las autoridades”, dijo el Arzobispo, enfatizando que “una carta anónima no es una acusación”.

Pero mientras las personas que hacen el alegato incluyan sus nombres y los nombres de los acusados, además de que existan otros factores obvios “tenemos que entregar todo. No juzgamos si es creíble o no. Esto va a la Fiscalía estatal”.

El Arzobispo enfatizó que, una vez que se recibe una acusación creíble, la investigación continúa por dos vías separadas: por la ley civil, en la que se pueden presentar cargos criminales, y la ley eclesiástica, que en última instancia conllevaría un procedimiento judicial y la posible laicización del sacerdote.

“Yo no puedo quitarle a un sacerdote el derecho de ser sacerdote. No tengo la autoridad para ello. Sólo una corte eclesiástica puede hacerlo”, explicó. “Yo puedo llevarlo a la corte eclesiástica. Puedo retirarlo temporeramente del ministerio por el bien común del pueblo. Pero no puedo hacer de eso una penalidad permanente”.

Los casos contra sacerdotes son manejados por la misma corte eclesiástica, el Tribunal, que maneja la nulidad matrimonial. El derecho canónico requiere que los jueces sean tres sacerdotes licenciados en derecho canónico, pero no tienen que llegar a una decisión unánime.

Como sucede con la nulidad, sólo las partes involucradas –la posible víctima y el sacerdote acusado– tienen derecho a revisar el testimonio que ha sido recopilado y la opinión de los jueces. Cada parte tiene el derecho de presentar testigos y también tiene el derecho de apelar la decisión de los jueces a la corte suprema de la Iglesia, la Rota Romana.

El Arzobispo añadió que el resultado de un caso civil contra un sacerdote no determina necesariamente el resultado del caso en la Iglesia.

“Puede ser que, en el foro de la Iglesia, la persona sea encontrada inocente, pero sea hallada culpable en el foro civil, o vice versa. La Fiscalía estatal quizás no pueda investigarlo por los decretos, pero al final la Iglesia puede hallar a la persona culpable”.

Aunque el resultado final puede darse a conocer públicamente, “el proceso no se hará público”, enfatizó el Arzobispo.

Los casos que se están revisando

 

De los aproximadamente 12 casos en los que se alega abuso sexual por sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami desde que surgió el escándalo a nivel nacional, algunos ya están siendo investigados por la junta asesora, informó el Arzobispo.

Otros sacerdotes han atrasado su comparecencia ante la junta porque tienen pendientes casos civiles en su contra, y la posibilidad de cargos criminales.

Esos casos tomarán largo tiempo en ser procesados tanto bajo el sistema civil como el del derecho canónico. Pero el resultado sigue siendo el mismo, dijo Monseñor Favalora.

“Los niños son importantes y nuestra tarea más trascendente es asegurarnos de que estén fuera de peligro. Para lograrlo tenemos que asegurarnos de que cualquier persona acusada y encontrada culpable, o que confiese haber cometido un crimen, un pecado contra los niños, sea sacado del ministerio y no pueda ser restituido.

”Estamos obligados a ello por los estatutos”, indicó el Arzobispo, “y lo que hicimos en Dallas ahora se hará válido por la ley eclesiástica que aplica en Estados Unidos”.

 

El procedimiento que se sigue para investigar los casos de abuso sexual

 

En la conferencia de prensa del 19 de noviembre, el padre Kenneth Schwanger, vicario judicial adjunto del Tribunal arquidiocesano, explicó el procedimiento que sigue la Arquidiócesis para investigar los alegatos contra sacerdotes acusados de abusar sexualmente de menores.

Es importante aclarar que ninguno de los actuales casos en la Arquidiócesis ha pasado del tercer paso.

1 Se recibe la acusación.

2 Se informa a las autoridades civiles.

3 El Arzobispo suspende temporalmente de sus labores ministeriales al acusado hasta que se investigue más sobre los alegatos.

4 El caso es presentado ante la junta asesora para su análisis y recomendaciones.

5 El Arzobispo recibe la recomendación de la junta asesora.

6 Si encuentra que hay suficiente evidencia de abuso, el Arzobispo presenta el caso a la congregación en Roma, que podría ver el caso o devolverlo a la Arquidiócesis para juicio.

Se espera que la mayoría de los casos sean devueltos a las diócesis, y la misma congregación queda como última corte de apelaciones.

7 Una vez que comienza el procedimiento judicial, un promotor de la justicia presenta los cargos.

8 La Corte, compuesta por tres sacerdotes licenciados en derecho canónico, recopila la evidencia y los testimonios de todas las partes interesadas y revisa la evidencia de manera que pueda emitir una decisión final.

9 El procedimiento es confidencial. Sólo las personas que están en el juicio tienen acceso al testimonio y a la información que necesitan para participar en el proceso.

10 De ser hallado culpable, el sacerdote es retirado permanentemente del ministerio sacerdotal.

11 La decisión de la corte y las penalidades pueden ser apeladas ante Roma por cualquiera de las partes.

 

La votación

 

WASHINGTON – La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos aprobó el 13 de noviembre por 246 votos a favor y 7 en contra las normas revisadas para afrontar las denuncias de abusos sexuales atribuidas a sacerdotes y personal de la Iglesia.

El documento votado fue redactado por una Comisión mixta formada por representantes de la Santa Sede y del episcopado estadounidense con el objetivo de que esas normas no estén en contradicción con los derechos fundamentales de todo sacerdote en cuanto persona.

Los obispos aprobaron también las revisiones hechas por esta comisión a los Estatutos para la protección de niños y jóvenes que, en caso de recibir el reconocimiento (recognitio) de la Santa Sede, entrarán automáticamente en vigor.

Estos documentos habían sido redactados por el episcopado estadounidense en junio, en su reunión celebrada en Dallas. El 14 de octubre, sin embargo, el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación Vaticana para los Obispos, propuso en una carta al presidente de la Conferencia episcopal, Monseñor Wilton Daniel Gregory, revisar conjuntamente aquellas normas.

En los documentos originales se constataban algunas “ambigüedades”, señalaba en la misiva el cardenal Re, como por ejemplo, la falta de definición del concepto de “abuso sexual”. Al mismo tiempo, se vio la necesidad de armonizarlas con el derecho universal de la Iglesia.

El nuevo documento mantiene la asistencia a las víctimas y revisa las directivas para la cooperación con las autoridades civiles contenidas en las normas originales, aseguró.

El mayor cambio, reveló, fue añadir el recurso a juicios eclesiásticos, junto con las acciones administrativas que un obispo puede tomar para remover a un sacerdote de su ministerio.

Las nuevas normas permiten juzgar caso por caso incluso aquellas denuncias de actos cometidos hace muchos años. Se aplicará así de este modo el principio de “tolerancia cero”, añadió después el cardenal George en respuesta a un periodista, pero no de manera generalizada, sino personalmente.

–CNS