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“San Agustín me cautivó”, afirma Gerard Depardieu

 

Gerard Depardieu dio vida en la catedral de Notre-Dame de París a los libros X y XI de las Confesiones de San Agustín, obispo de Hipona.

El conocido actor francés tuvo esta idea, que cuenta con el apoyo del Consejo Pontificio de la Cultura, durante un encuentro que tuvo con Juan Pablo II en el año 2000.

“Juan Pablo II me vio e inmediatamente dijo: ‘San Agustín’”, refiriéndose al parecido que el pontífice encontró entre el actor y el santo de Hipona.

Los textos propuestos para el ciclo de no más de 50 minutos de lectura han sido elegidos por André Mandouze, latinista, escritor, y uno de los protagonistas del redescubrimiento de San Agustín en Francia.

En 2001, Mandouze participó en Argelia –donde nació el santo el 13 de noviembre del 354– en el primer coloquio internacional dedicado a su figura.

“Al principio la lectura no fue fácil, pero las palabras de Agustín me cautivaron”, declaró Depardieu al diario católico francés La Croix, al recordar su encuentro con las Confesiones del santo.

“Su reflexión me ha parecido sublime”, añade “y me ha llevado a recapacitar sobre mí mismo, sobre mi propia trayectoria. Me he quedado pegado a ese libro, que desde entonces no me ha abandonado y que leo todos los días”.

“Durante veinte años”, reconoció, “he frecuentado a un psicoanalista, y puedo decir que los libros X y XI de las Confesiones (una verdadera fuente de referencias para ellos) ofrecen respuestas a nuestras preguntas más íntimas y calman nuestras interrogantes más dolorosas”.

Al visitar el pasado septiembre Roma, Depardieu anunció que la iniciativa de leer pasajes de San Agustín no es un espectáculo, “sino una manera de enriquecer a los fieles de todo el mundo”.

El actor planea leer los escritos del santo en iglesias, sinagogas y mezquitas para compartir su entusiasmo por la “sabiduría’ y la “modernidad” de San Agustín.

“Mi sueño sería leer fragmentos de las Confesiones de San Agustín junto al Muro de las Lamentaciones (en Jerusalén)”, declaró el actor.

Depardieu personificó a Cristóbal Colón para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento, y aumentó su fama internacional en 1990 con su actuación en Cyrano de Bergerac, de Jean-Paul Rappeneau.

Zenit