La
comunicación que lleva a la comunión

Ondina Menocal
La situación con las Brigidinas
Tanto la abundancia de fotos publicadas por la prensa, como las
imágenes grabadas por la TV cubana que vinculan la inauguración
del convento que hospedaría a la nueva congregación de la Orden
del Santísimo Salvador de Santa Brígida con figuras del Estado
cubano y algunos eclesiásticos, provocaron gran perplejidad en el
exterior.
Aunque nuestra comunidad reaccionó con escepticismo y curiosidad,
algo en su conciencia como pueblo exiliado, sin embargo, hizo que
se desvinculara a la Iglesia en Cuba de estos absurdos “gestos y
palabras”.
Por otra parte, a pesar de que han pasado cinco años, el recuerdo
entrañable del anciano pontífice no se había borrado del alma
cristiana del cubano. Durante los cinco días de su recorrido por
nuestra amada Isla, Juan Pablo II nos legó en su testamento “un
evangelio a lo cubano”. En Cuba se han repartido más de 200 mil
ejemplares del Documento que recogió las homilías y los discursos
pronunciados por el Papa, y que en el exilio se han publicado en
numerosas ediciones. Tanto en la Isla como en la diáspora,
continuamos reuniéndonos para reflexionar sobre el significado de
sus palabras y ponerlas en práctica. Por lo tanto, era imposible
que este conjunto impresionante de pensamiento doctrinal,
filosófico y social para nuestro país, se pudiera opacar con una
frase “improvisada”, aunque ésta fuera pronunciada por un cardenal
de Roma. Esto coincide con lo explicado perfectamente por los
Obispos cubanos en el párrafo # 4 de su Nota Aclaratoria, que se
incluye en esta edición.
La Nota Aclaratoria de la COCC
La Nota Aclaratoria con que la Conferencia de Obispos Católicos de
Cuba reaccionó ante la instalación de esta nueva congregación
religiosa en Cuba, fue acogida con respeto y admiración no sólo
por los medios noticiosos locales, sino tambien por agencias
internacionales, particularmente católicas. La desmedida
propaganda que se le dio en los medios informativos de Cuba a este
evento, nos aconsejaba ser cautelosos antes de hacer conjeturas.
La Nota Aclaratoria fue precisa y concisa; responde con claridad
los cuestionamientos que la “insólita” noticia había provocado.
Establece responsabilidades en lo acontecido y expresa la
expectativa de la Iglesia en Cuba, de que esto sea una indicación
de que “Cuba se abra” a las 15 congregaciones y a numerosos
religiosos que “esperan hace mucho tiempo... la autorización” del
“permiso de entrada que no les ha sido otorgado” por el gobierno.
Nuestra comunidad ha estado expuesta a la desinformación por parte
de la prensa y, en el mejor de los casos, a la falta de
información con relación a la Iglesia en Cuba. El aislamiento de
estos 44 años se ha visto agravado por la incomunicación.
Afortunadamente, la madurez con que recibimos las aclaraciones y
las vías de comunicación que se abrieron, nos hacen confiar en que
aprendimos la lección.
No podemos aceptar noticias a medias, ni aceptar las expresiones
personales de los comentaristas como citas.
La manipulación de los medios durante la visita de Payá
A principios de año, durante la visita de Oswaldo Payá, en Miami
circuló un cable, con el que se trató de demostrar que la Iglesia
estaba en contra de Payá. Los comentarios de algunos locutores
sembraron la incertidumbre, queriendo provocar una reacción
defensiva ante el supuesto abandono de quien siempre se ha
considerado un hijo fiel de la Iglesia Católica. En el cable se
acusaba al cardenal Jaime Ortega de no haber permitido la
entrevista de este laico cubano con el Santo Padre, y se afirmaba
la oposición de la Iglesia al Proyecto Varela.
Providencialmente, cuando aún la comunidad experimentaba las
controversias con respecto a Payá, salió la edición de enero de
nuestro periódico arquidiocesano, La Voz Católica. A los
pocos días de haberse querido omitir el texto completo y las
preguntas que se le habían hecho al Cardenal en una entrevista el
11 de enero, nuestro periódico, en el artículo “El cardenal Jaime
Ortega y Oswaldo Payá”, de Orlando Márquez (director de la revista
de la Arquidiócesis de La Habana, Palabra Nueva, y que
actúa como corresponsal de este periódico), nos permitió conocer
las preguntas, y las respuestas que dio el cardenal durante la
entrevista, así como la carta que éste le enviara a Payá en
octubre. Se pudo hacer la luz sobre este incidente y dar a conocer
la verdad (como es obligación de la prensa y muy particularmente
de la prensa católica, que una vez más cumplió su misión). Tuvimos
acceso a la información que había sido eliminada del cable
original, negándosele a nuestra comunidad el acceso al texto
auténtico de la entrevista concedida por el Cardenal, y
omitiéndose los elogios que el Arzobispo de la Habana tuvo para
este “laico católico muy connotado”, que “actúa en libertad de
conciencia”, “consecuente con sus ideales”, y que no “utiliza los
canales de la Iglesia”, y leímos también el texto completo de la
carta de felicitación que el Cardenal le había enviado a Payá en
octubre, cuando supo se le había conferido el Premio Sájarov.
La Carta Pastoral del cardenal Jaime Ortega
La Voz Católica
también conmemoró el 150 aniversario de la muerte del Padre Varela
como “el santo cubano”, y sentimos la presencia de Dios
manifestada en numerosas coincidencias que se dieron entre esta
conmemoración y la Carta Pastoral del Arzobispo de la Habana,
cardenal Jaime Ortega, No Hay Patria sin Virtud. La edición
de febrero de La Voz Católica salió en el día del
aniversario del Padre Varela, y contenía la Pastoral que se leería
en Cuba ese mismo día. La capacidad del cardenal Ortega para
presentar su visión de la realidad cubana, en la que la Iglesia
realiza su misión, teniendo como eje coductor el pensamiento del
Padre Varela, ha conmovido a nuestro exilio. Con la Carta
Pastoral, el cardenal ha podido resumir magistralmente, en un solo
documento, lo que la Iglesia cubana ha escuchado de su Pastor, y
que el año pasado se recopiló en un voluminoso libro, Te basta
mi Gracia, que contiene numerosos artículos, mensajes,
homilías y entrevistas del cardenal Ortega durante sus casi 25
años de servicio episcopal al pueblo de Cuba.
El entusiasmo con que se ha acogido la Pastoral del Cardenal, por
muchos motivos nos hace reconocer la “fuerza de lo pequeño”,
valorar la “semilla de la verdad”; confiar en la “gradualidad de
los cambios” y proclamar la santidad del Padre Varela, que está
realizando el milagro de la comunión entre los cubanos, que
requería la sintonía en la comunicación a la que nos hemos
referido al comienzo.
Ha muerto nuestro Profeta del Exilio, Mons. Eduardo Boza Masvidal.
¿Será esto un signo de Dios, que nos indica cómo caminar por el
sendero de la reconstrucción de la Patria? Por lo pronto, estamos
avanzando por el camino de la comunicación con el buen decir y la
escucha comprensiva.
[Coordinadora de las Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en
la Diáspora (CRECED).]
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