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Ante las amenazas, más empeño

Una sicóloga colombiana vive para
ayudar a los enfermos y proteger a la niñez


La Dra. Ligia Insuasty acompañada por Hernando Cárdenas y Paola Calderón, del grupo Emaús, de la parroquia St. Kevin. (Foto: Brenda Tirado Torres)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

Por amor a Dios, una sicóloga colombiana ha preferido arriesgar su vida antes que claudicar en sus principios. Por eso persevera en su empeño de ayudar a los adultos a superar sus adicciones, y de proteger a la niñez de los barrios marginados en Medellín, aun ante las amenazas por parte de la guerrilla.

Ligia Insuasty Arcos, sicóloga clínica que se especializa en el tratamiento de alcohólicos y fármaco-dependientes, visitó Miami en  febrero para compartir con amigos del grupo Emaús, de la parroquia  St. Kevin. Durante los últimos 13 años, la sicóloga ha practicado la Cristoterapia, una técnica que   desarrolló, y en la cual combina la oración de sanación interior con la sicología.

Explicó que a través de la oración de sanación interior, la persona se encuentra de cara a Dios y experimenta un proceso de desprendimiento de afectividades, heridas y recuerdos dolorosos que el Señor va sanando por Su misericordia.

Al presente, son miles las personas que se han beneficiado de la Cristoterapia, pues este método de ayuda no se limita a las personas que padecen adicciones, sino que se extiende a sus familiares codependientes.

La sicóloga colombiana también participa activamente en grupos de oración y diversos ministerios de la Renovación Carismática Católica en Colombia, además de colaborar con la Corporación El Minuto de Dios, que promueve, a la luz del Evangelio, el desarrollo integral de las personas y de las comunidades marginadas. También se presenta en programas televisivos y radiales, en los que trata cuestiones sobre la familia y la salud mental.

Ha viajado a México, invitada por la organización de Empresarios Católicos de Nuestra Señora de la Paz, grupo adscrito a la Renovación Católica Carismática, donde dirigió retiros sobre la sanación y el perdón. En Medellín ha recibido el reconocimiento del arzobispo Alberto Giraldo Jaramillo. Es precisamente en esa ciudad donde ha concentrado sus esfuerzos en proteger a la niñez y ayudar a muchas personas a librarse de la enfermedad de la adicción por medio de la Cristoterapia.

“Partimos de que toda enfermedad proviene de un vacío, y es el vacío de Dios”, afirmó Insuasty Arcos. “A través de esta técnica, trato a personas depresivas, trastornos de ansiedad y elaboraciones de duelo por la pérdida de un ser querido, la distancia o la desaparición. La gente recibe ayuda para asumir la realidad por la falta de alguien”.

Es precisamente por el duelo que acompaña al pueblo colombiano, que Insuasty Arcos también se ha comprometido con una organización de laicos que ayuda a los niños de familias afectadas por el alcoholismo o la drogadicción, así como por la falta del padre o la madre.

La comunidad, llamada Santa María del Camino, tiene como objetivo principal la protección de la niñez de peligros como el alcoholismo, la adicción, la pornografía y la prostitución infantil.

“Desafortunadamente, hay gente que se vuelve como águilas, capaces de devorar a los niños sólo para satisfacer sus necesidades momentáneas”, manifestó la sicóloga. “A los niños que no tienen nada se les atrae con un juguete, un dulce, con algo de ropa. Y la pornografía ha desarrollado ese método para  llevarlos a consumir alcohol y drogas, y luego aprovecharlos para sus fines. Nuestro trabajo es prevenir todo eso”.

La comunidad Santa María del Camino se ve afectada por el conflicto civil que vive Colombia. Tuvo que abandonar su primer local debido a que estaba ubicado en un área muy céntrica, y los paramilitares les exigieron dinero y alojamiento para cuatro guerrilleros.

“A nosotros no nos cabía dar a los niños un mensaje tan contradictorio. Nuestra casa es casa de oración; allí se reunía el grupo de oración adulto y el infantil, y celebrábamos la Eucaristía diaria”, relató Insuasty Arcos. “Yo no puedo encenderle una vela a Dios y otra vela al diablo. Tengo que definirme a costa de las consecuencias que sean”.

Las amenazas de muerte no se hicieron esperar. Tuvieron que abandonar aquella primera sede, pero no sus sueños. En la actualidad continúan reuniéndose cada ocho días “en un lugar descampado”, donde ofrecen talleres de evangelización, creativos, y para niños hiperactivos. Otras personas están a cargo de la preparación de alimentos para los niños, mientras Insuasty Arcos se encarga de la organización y la atención sicológica.

Pero la sicóloga añora cómo se desarrollaba en el antiguo local el interés de las personas por ayudar a los demás. Las madres de los niños que estudiaban en las tardes preparaban los alimentos de los que estudiaban durante la mañana, y viceversa. Muchos de los niños no tienen qué comer en su casa. En el local anterior disfrutaban dos meriendas y un almuerzo. Y “como el Señor multiplica, lo que sobraba se lo llevaban a sus casas para la noche”, recordó. Aproximadamente, un centenar de personas se alimentaba cada día en el antiguo local.

“Seguiremos protegiendo a los niños; no los podemos abandonar. Al miedo no lo conocemos y tenemos que seguir adelante, hasta que el Señor lo permita”, dijo.

¿No importan las consecuencias?

“Jesús también expuso su vida; dio hasta la última gota de Su sangre. A Él es a quien seguimos”, afirmó. “Las amenazas no podrán detener nuestro trabajo”.

Para más información y ayudar a la Comunidad Santa María del Camino, llamar al (786) 586-4695, correo electrónico: fundacionsantamaria@yahoo.es