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Los crucifijos tienen que ser mucho más que joyas


Arzobispo John C. Favalora

Mis queridos amigos:

 

Si un crucifijo pierde su significación, ¿es ello una indicación de que el cristianismo está en dificultades? Cuando menos, significa que nuestro sistema de creencias está perdiendo su capacidad de mantener el valor de sus símbolos.

Traigo esto a colación porque, hace algunos meses, un funcionario del Vaticano hizo un comentario sobre el fenómeno de los crucifijos que se usan como simples joyas, mejores mientras más ostentosas.

“Usar crucifijos hechos de diamantes y metales preciosos es una moda que se está difundiendo”, dijo un comentario de Fides, la agencia de noticias del Vaticano. La agencia mencionó una cruz de platino y diamantes usada por la estrella de “Friends”, Jennifer Aniston; una cruz de oro y diamantes usada por la actriz Catherine Zeta-Jones, y la colección de “crucifijos gigantes y extremadamente preciosos” de la modelo Naomi Campbell.

Conozco punto menos que nada sobre las vidas privadas o las creencias religiosas de estas personas, pero mi pregunta es ésta: ¿les atribuyen ellas algún significado a estos crucifijos? ¿Los usan como signos de su creencia en un Salvador resucitado, y de su compromiso con un modo de vida que implica amar a Dios por sobre todas las cosas, y al prójimo como a uno mismo?

En algunos casos, los crucifijos han sido empleados prominentemente en vídeos musicales que es preciso calificar de eróticos o deliberadamente antirreligiosos. También los han usado para crear obras de arte que ofenden a la mayoría de los espectadores. Los cristianos han protestado, pero esto suele generar más publicidad para las personas o las obras ofensoras.

Pero incluso estos empleos del crucifijo están concebidos para transmitir un mensaje, aunque sea un mensaje anticristiano. Lo que parece preocupar al Vaticano es que, al convertirse en un objeto de la moda, el crucifijo se degrada, se vacía de simbolismo y de significación. En lugar de funcionar como un recordatorio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, el crucifijo se está convirtiendo simplemente en otra joya más.

En los primeros tiempos de la Iglesia, según se nos dice en los Hechos de los Apóstoles, los cristianos eran conocidos por el testimonio que daban con sus vidas. En aquella época de persecución, ellos no le anunciaban al mundo que eran cristianos usando cruces, o colgándose del cuello el símbolo del pez. Pero todo el mundo sabía que lo eran.

En la actualidad, el cristianismo no sólo es legal, sino que es la fe predominante en muchos países, incluyendo los Estados Unidos. Los crucifijos son algo muy común, y muchas personas, a Dios gracias, los usan por las razones correctas, y los consideran como una expresión de fe.

Pero debemos recordar que las cruces son mucho más que joyas coleccionables. Son símbolos de nuestra creencia en Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino a la tierra, vivió entre nosotros, enseñó y sanó a la gente, sufrió, murió y resucitó al tercer día.

Si nos ponemos un crucifijo, ¿qué significa ese crucifijo para nosotros? ¿De qué es símbolo? ¿Qué expresa acerca de nuestras vidas?

Los cristianos deben esforzarse para que sus acciones, y no sus joyas, hablen por ellos. Como lo expresó el P. Pedro Poveda, recientemente canonizado, los cristianos deben ser “crucifijos vivientes”, para imbuir a la sociedad de sus valores y transformarla desde dentro.