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Reflexiones católicas sobre la biblia


2 de noviembre de 2003, Todos los Fieles Difuntos

Lectura del Evangelio según San Juan 6,37-40

Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí, porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre es que toda persona que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna: y yo lo resucitaré en el útimo día.

 

Comentario breve:

 

Este texto forma parte del discurso sobre “el pan de vida”, en el cual Jesús promete la vida eterna a todos los que participen en el alimento que él ofrece. Los versos que hoy leemos “interrumpen” el discurso para aclarar que Jesús no rechazará a nadie que venga a él, contrario a los judíos que expulsaban de la sinagoga a los que creían en Jesús. Aquí el evangelista une el concepto de vida eterna al de la resurrección del último día de la que habló en el capítulo 5.

La fiesta de los fieles difuntos celebra que, en Cristo, todos estamos unidos. Hoy dedicamos el día a recordar a los que ya han pasado a la vida eterna y están disfrutando del banquete mesiánico. Esperamos con confianza el día en que nosotros también celebremos con ellos.

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • La oferta de salvación no está restringida a un cierto número de personas ni es inalcanzable. Es una promesa para todos aquellos que acojan a Jesús como su único Señor.

  • Jesús, la Palabra hecha carne, es la fuente de toda vida.

  • La vida eterna, que comienza cuando conocemos a Jesús (Juan 17,3), se realiza plenamente en la resurrección. Esta es la fe y la esperanza de los cristianos.

Para la reflexión:

 

¿Qué significado tiene para mí el día de los fieles difuntos? ¿Qué me dice acerca de mi propia muerte?

¿Me siento partícipe de esa vida eterna que comienza ahora y que se realizará plenamente cuando vea a Dios cara a cara? ¿Quiero que “otros” queden excluídos? ¿Deseo que hasta mis enemigos puedan disfrutarla?

 


9 de noviembre de 2003,
Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

Lectura del Evangelio según San Juan 2,13-22

 

En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas sentados detrás de sus mesas. Hizo un látigo con cuerda y los echó a todos fuera del Templo con ovejas y bueyes, y derribó las mesas desparramando el dinero por el suelo. A los que vendían palomas les dijo: “Saquen eso de aquí y no hagan de la casa de mi Padre un lugar de negocios”. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “Me devora el celo de tu casa”. Los jefes judíos intervinieron: “¿Qué señal milagrosa nos muestras para justificar lo que haces?” Jesús respondió: “Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días”. Ellos contestaron: “Cuarenta y seis años demoraron en la construcción de este templo1. Y tú, ¿piensas reconstruirlo en tres días?” En realidad, Jesús hablaba de este otro Templo que es su cuerpo. Solamente cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron lo que él había dicho y creyeron tanto en la Escritura como en estas palabras de Jesús.

1Este templo fue comenzado por Herodes en el año 20-19 a.C. y terminado en los años 60 d.C.

Comentario breve:

Esta historia aparece en los cuatro evangelios, pero Juan la sitúa al principio y los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) hacia el final de la vida pública de Jesús. El estilo que Juan usa es único: se vale de dichos algo enigmáticos y simbólicos que no fueron seguramente entendidos en el momento en que los eventos ocurrieron. Tenemos, por ejemplo, el diálogo con Nicodemo en el capítulo 3,1-16, a quien le asegura que “nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo, de arriba”.

En el caso de hoy, los judíos piden un signo y Jesús responde con otro absurdo: “Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días”. Ninguno de los dos casos pueden tomarse literalmente. Ambos representan el uso de la técnica de Juan que presenta una progresión que va de la ambigüedad al malentendido, y finalmente a la comprensión. Este estilo aparece en todo el Evangelio.

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Jesús era judío y sus discípulos también. El texto de hoy refleja el antagonismo entre judíos y cristianos durante el período en que se escribió el Evangelio de Juan (90-100 d.C.), cuando ya el cristianismo no era considerado una secta judía.

  • El versículo 22 resalta que las palabras y hechos de Jesús que no fueron entendidos durante su vida, se comprenden ahora a la luz de la resurrección. Juan escribe desde esta perspectiva, aproximadamentre 60 años después de los eventos.

  • El evangelio nos llama a creer, no por haber visto “señales”, sino por haber aceptado a Jesús y su mensaje.

Para la reflexión:

Con este gesto Jesús desacreditó públicamente a los que tenían la responsabilidad de mantener el orden en el Templo. Nosotros somos los templos nuevos, miembros del cuerpo de Cristo. ¿Qué responsabilidades estoy tomando como miembro vivo de este cuerpo? Explique.

¿Cuánta importancia le doy a las “señales” para crecer en la fe?

¿Empleo la misma energía en amar a Dios y servir a mis hermanos?

 


16 de noviembre de 2003,
33er Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo B]

Lectura del Evangelio según San Marcos 13,24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Sobrevendrán otros días, después de esa angustia, el sol no alumbrará, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el universo entero se conmoverá. Y entonces se verá al Hijo del Hombre venir en medio de las nubes con gran poder y gloria. Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprendan este ejemplo de la higuera: cuando sus ramas están tiernas y le brotan las hojas, saben que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todo esto, comprendan que ya está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán. Pero volviendo al día del que les hablé, nadie sabe cuándo será la hora, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Comentario breve:

Este hecho ocurre en el Templo de Jerusalén mientras los discípulos contemplan su belleza. El texto se refiere al futuro del Templo y al futuro del mundo. Habrá persecución contra los cristianos, destrucción del Templo de Jerusalén1, y exterminio y exilio de muchos de sus habitantes. Después será el tiempo de la proclamación del evangelio a todo el mundo. En cuanto al final del mundo presente, sólo el Padre sabe su hora. Este texto es un ejemplo clásico del estilo apocalíptico que aparece en algunos libros de la Biblia. Aunque el estilo se conoce por sus espantosas imágenes del fin del mundo y de su simbolismo difícil de entender, podemos encontrar consuelo en su mensaje más profundo: el bien siempre triunfará sobre el mal, la luz brillará en la oscuridad, y Dios vencerá cualquier mal en el mundo. Marcos toma este concepto liberador de las promesas contenidas en el libro del profeta Daniel en el Antiguo Testamento (Dan 7,13-14).

1El Templo fue destruído por los romanos en el año 70 d.C.

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Así como ocurrieron la muerte y resurrección de Jesús y la caída del Templo, podemos confiar que el resto de la promesa se cumplirá: Dios nos salvará de cualquier dificultad y oscuridad que nos aflija a nosotros y al mundo.

  • Jesús nos advierte que no nos dejemos confundir por los que ofrecen fechas exactas y pronósticos sobre el final, un conocimiento que sólo el Padre posee.

  • Jesús nos pide que seamos misioneros vigilantes del evangelio que se nos ha confiado hasta que él regrese en su gloria.

Para la reflexión:

¿Pongo mi confianza en adivinos, horóscopos y personas que, sin humildad alguna, dicen saber más que Jesús? ¿Pierdo mi tiempo preocupado por el “fin” y no por cómo vivo el evangelio hoy? Explique.

¿Soy un agente de esperanza en el mundo, confiando en la promesa de liberación de nuestro Dios? ¿Cómo lo demuestro?


23 de noviembre de 2003, Jesucristo, Rey del Universo

Lectura del Evangelio según San Juan 18, 33-37

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que otros te han dicho de mí?” Pilato contestó: “¿Acaso soy judío yo? Tu nación y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Jesús contestó: “Mi Reino no es de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de acá”. Pilato le preguntó: “Entonces, ¿tú eres rey?” Jesús contestó: “Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz”.

Comentario breve:

Poncio Pilato fue el gobernante romano de la provincia romana de Judea del año 26 al 36 d.C. Históricamente fue un hombre de poco talento y que trató brutalmente a los judíos y a los samaritanos, pero que se hizo famoso por su papel en la muerte de Jesús.

Este diálogo de Pilato con Jesús lo usó San Juan para resaltar el contraste entre los dos reinados: el Reino de Jesús no es de este mundo porque, a diferencia del de los romanos, el suyo no se imponía por la fuerza ni la violencia, sino por medio de la justicia y la misericordia ofrecida especialmente a los más débiles.

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Jesús no usa su poder para beneficiarse personalmente, sino para que los pobres, los enfermos y los pecadores dejen de serlo y participen de su reinado universal.

  • La realeza de Jesús no le viene de ningún poder humano, sino de Dios.

  • El Reino de Jesús no está limitado a los judíos. El es Rey de toda raza o nación que esté de parte de la verdad y escuche su voz.

Para la reflexión:

¿Cómo entiendo yo el Reino de Dios? ¿Qué hago para promover la justicia, la paz y la compasión en mi familia, centro de trabajo o estudios, y parroquia?

¿Trato de vivir en fidelidad a la verdad, o uso mentiras para lograr mis metas?