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El manager de los Marlins: un abuelo ejemplar

Ana Rodríguez Soto

Hugh Clear quiere dar a conocer el movimiento Ascending Life (Vida Ascendente).

Y es posible que haya encontrado un buen “anunciante” en Jack McKeon, el abuelo de 72 años que va a Misa diariamente, que fuma tabacos y que acaba de conducir al juvenil equipo de los Florida Marlins a ganar, contra todas las expectativas, su segunda Serie Mundial del béisbol estadounidense. McKeon, que volverá a dirigir el equipo el próximo año, es el tercer manager más viejo en la historia del juego, y el más viejo de todos los que han ganado una Serie Mundial.

“Ya no es ningún muchacho. Pero es muy juvenil. Se puede encontrar juventud en personas viejas, y una mentalidad vieja en personas jóvenes. Pienso que [McKeon] es un gran ejemplo para todos nosotros”, dijo Clear, que también cuenta 72 años.

Clear es el director nacional y arquidiocesano del movimiento Ascending Life, cuyo propósito es mantener a las personas de edad vinculadas a actividades espirituales, sociales y de servicio. La Arquidiócesis de Miami tiene unos 20 grupos activos de Ascending Life, con unas 300 personas en total. Clear está tratando de dar a conocer el movimiento en otras diócesis también.

“El lema debería ser: viva mientras esté vivo. Manténgase activo; siga viviendo en empatía con la gente joven. Y haga esto sobre la base de una espiritualidad robusta. Y me parece que ésta es la base de gran parte de su personalidad”, dice Clear refiriéndose al piloto de los Marlins. “Él se afirma en su fe y en su comunidad cristiana”.

Jack McKeon y su esposa, Carol, saludan a los aficionados durante el desfile por la victoria de los Marlins, el 25 de octubre.

En efecto, durante toda la temporada, McKeon asistió diariamente a

 Misa en la iglesia St. Matthew, de Hallandale, la misma iglesia adonde el fallecido astro del béisbol Joe DiMaggio concurría los domingos. Y tan pronto como concluyó la Serie Mundial, McKeon dio gracias a Santa Teresa por su ayuda en lo que muchos califican de temporada milagrosa para los Marlins.

Pero McKeon, que fue educado como católico y se graduó en una escuela secundaria católica en su nativa Nueva Jersey, ha hecho de la Misa diaria una prioridad desde sus años universitarios, cuando se debatía entre el deseo de su padre de que terminara sus estudios en el College of the Holy Cross, en Worcester, Massachusetts, y la tentación de los scouts, o buscadores de talento beisbolero, que insistían en ofrecerle contratos.

“Cada vez que el joven estudiante pasaba por la capilla de la escuela a la Virgen María, rezaba por que su padre cediera. Por fin, McKeon consiguió el permiso deseado durante unas vacaciones de Navidad… ‘Sigo creyendo que aquél fue un caso de oración escuchada’”, dijo en un artículo publicado en 1989 por el periódico Cincinnati Post.

En el mismo artículo, se cita a McKeon en el sentido de que la Misa cotidiana “sitúa en perspectiva lo que esta vida es. Cuando voy a la Iglesia en la mañana, me siento bien todo el día”.

Haya sido un milagro o no, desde que McKeon asumió la dirección del equipo, a mediados de mayo, los Marlins lograron el mejor récord del béisbol, a pesar de poseer la más baja nómina de pagos, y algunos de los jugadores más jóvenes de la liga.

“Él está haciendo algo por ellos, y ellos también están haciendo algo por él”, dice Clear. “Me parece que ellos están estimulando su sentido juvenil. Él les da el beneficio de su experiencia, su sabiduría. Y ellos le responden con su impulso y su energía”.

Muchos de los jugadores, en efecto, vieron a McKeon como una figura paterna, que los regañaba cuando era necesario, pero que nunca perdió la fe en la habilidad de sus jugadores. Después de ganar la serie por el campeonato de la liga contra los Medias Rojas de Boston, se dice que el receptor de los Marlins, Iván Pudge Rodríguez, rodeó con sus compañeros a McKeon –que ha dedicado 50 años al béisbol– y le dijo: “Vamos a ganar la Serie Mundial en honor de usted”.

“No hay sabiduría como la sabiduría de la experiencia”, dice Clear. “Es necesario que la gente joven sepa que las personas mayores pueden tener razón muchas veces”.

La tragedia de la vejez, dice Clear, es la tentación de asumir una mentalidad estrecha. Mucha gente se cierra. Se quedan dentro, con la televisión. Es importante mantener el cerebro activo”.

Y éste es su consejo para sus compañeros de ancianidad: “Manténgase en contacto con sus propias habilidades, y exprésenlas. Pónganlas al servicio de otras personas. Jamás ha habido otra época en que los jóvenes tengan más necesidad de sus mayores”.

 

Para más información sobre Ascending Life, llame a Hugh Clear al 305-279-8455.