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Musulmán exige
retiro de crucifijo en aulas italianas
ACI
Roma
En medio de intensa polémica, un juez ordenó retirar el crucifijo
de un colegio público a pedido de un padre de familia, líder de la
Unión de Musulmanes de Italia. Se teme que la decisión judicial se
extienda luego a todas las escuelas estatales del país.
El gobierno y la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) protestaron
por la decisión del juez de L’Aquila, Mario Montanaro, que ha dado
un mes de plazo para cumplir su sentencia.
Montanaro aceptó el pedido del musulmán Adel Smith, que llegó
hasta los tribunales para pedir el retiro del crucifijo de la
escuela de sus dos hijas en Ofena, luego que las autoridades del
colegio se negaran a complacerlo.
Hace dos años, Smith hizo este pedido y ante la negativa colocó en
una pared de la escuela un escrito que rezaba “Alá es grande”, el
mismo que fue retirado.
Ante lo ocurrido, el Ministro de Justicia Roberto Castelli anunció
que investigará si el fallo ha ignorado las leyes vigentes, y de
confirmarse esto, se aplicará una sanción disciplinaria.
Líderes políticos de las más diversas tendencias, autoridades
religiosas e incluso algunos musulmanes expresaron una poco
frecuente coincidencia en exigir que los crucifijos se mantengan
en las aulas, a pesar de la controvertida decisión judicial al
respecto.
El Presidente de la República, Azeglio Ciampi, ha señalado que “el
crucifijo en las escuelas se ha considerado siempre no sólo como
el signo distintivo de un determinado credo religioso, sino sobre
todo como el símbolo de los valores que están en la base de
nuestra identidad”.
El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, declaró que “me siento
ofendido como cristiano, pero también como ciudadano. El crucifijo
no es sólo el símbolo de mi religión, sino asimismo la expresión
más elevada de dos mil años de civilización que pertenecen al
pueblo italiano. Esta sentencia amenaza con alterar la sincera
disposición al diálogo que existe entre la abrumadora mayoría de
las iglesias, comunidades y grupos religiosos de Italia”.
Por su parte, el Ministerio de Instrucción Pública ha manifestado
que seguirá aplicando la legislación de 1923, todavía vigente, que
sanciona la presencia de la cruz en escuelas y tribunales.
Lo más sorprendente es que prácticamente todos los partidos
políticos han firmado una resolución multipartidaria en el
Parlamento italiano señalando que el crucifijo “es el más antiguo
y poderoso símbolo de la libertad de todos”, así como el símbolo
“de la laicidad del Estado”, y reclama al gobierno que verifique
“el efectivo respeto” de la ley que prevé la presencia del
crucifijo en todas las aulas.
A principios de curso, Smith reclamó que se colocara una “sura” o
enseñanza principal del Corán en el aula, que también fue
rechazado, por lo que decidió acudir a los tribunales para exigir
el retiro del crucifijo.
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