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Se hará público estudio nacional sin precedentes sobre abusos sexuales del clero

Concluye la asamblea anual de la
Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU.

CNS/EFE
Washington

Las obispos estadounidenses iniciaron su reunión anual de otoño con una exhortación de su presidente a dirigir “la energía de toda la Iglesia” hacia la erradicación de los abusos sexuales y la sanación de sus víctimas. También escucharon a la junta de revisión establecida para responder a la crisis de abuso sexual.

Durante las sesiones generales del 10 al 12 de noviembre, los integrantes de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos también discutieron y votaron acerca de una amplia gama de cuestiones, que abarcaron las uniones de parejas del mismo sexo, preocupaciones en el campo de la agricultura, las devociones populares, las inversiones socialmente responsables, la mayordomía, la política sobre conflictos de intereses y varias cuestiones concernientes a la liturgia. Los obispos eligieron al Arzobispo Michael J. Sheehan, de Santa Fe (Nuevo México) como nuevo secretario de la Conferencia, y al Cardenal William H. Keeler, de Baltimore, como nuevo presidente de la Comisión Pro-Vida.

Los obispos escucharon una presentación sobre el trabajo realizado por la Junta Nacional de Revisión, constituida el año pasado como consecuencia de la crisis causada por los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, y recibieron información sobre un detallado estudio nacional sobre la crisis y la respuesta de los obispos a la misma, cuyo contenido se dará a conocer el 27 de febrero de 2004.

La publicación del estudio “será doloroso”, advirtió el presidente de la Conferencia, Wilton D. Gregory.

Después de dos años en los que salieron a la luz cientos de acusaciones contra sacerdotes católicos, la Conferencia de Obispos ordenó que las 195 diócesis estadounidenses revisaran sus documentos y presentaran informes sobre tales transgresiones.

Los obispos elaboraron en 2002 un conjunto de reglas para lidiar con las acusaciones contra los sacerdotes y, luego de una revisión por parte del Vaticano, han puesto en práctica el programa para la protección de los menores de edad.

Como parte de ese programa se pidió a todas las diócesis que revisaran sus documentos de las últimas cinco décadas y prepararan un informe sobre los casos en que hubo acusaciones contra sacerdotes y cuál fue el trámite que se dio a esas denuncias.

La Conferencia de Obispos, asimismo, aprobó nuevas reglas para el procesamiento de las acusaciones y el tratamiento de los clérigos denunciados por abusos contra menores de edad.

A pesar de esa nueva reglamentación, la Red de Víctimas de Abusos de Sacerdotes, que cuenta con unos 4,600 miembros, afirmó durante la asamblea que ha identificado por lo menos a 13 sacerdotes que, aunque habían sido acusados de cometer abusos, continuaron en sus puestos hasta este año.

Anne M. Burke, una jueza de Illinois que preside la Junta Nacional de Revisión, formada por laicos católicos, y que supervisa la respuesta de la Iglesia al escándalo, dijo que casi el 80 por ciento de las diócesis ha terminado las encuestas confidenciales requeridas por el estudio.

El estudio estará a cargo del John Jay College de Justicia Criminal, en Nueva York, y el informe final se divulgará durante la Cuaresma.

“Esa publicación ciertamente aumentará nuestra propia pena y agregará dolor en un momento ya doloroso en la historia de la Iglesia”, dijo el Obispo Wilton D. Gregory.

El 12 de noviembre, los obispos adoptaron la declaración, Entre un Hombre y una Mujer: Preguntas y Respuestas acerca del Matrimonio y acerca de Uniones de Parejas del Mismo Sexo, por votación de 234 a favor y 3 en contra.

 Al presentar la declaración, el obispo J. Kevin Boland, de Savannah, Georgia, presidente del Comité sobre Matrimonio y Familia de la COCEU, dijo que se trataba “primero y ante todo, de ayudar a nuestro pueblo católico para que pueda participar en el debate social actual acerca del matrimonio”.

En su resolución, los obispos recordaron a los 66 millones de católicos de los Estados Unidos que la Iglesia continúa oponiéndose a lo que llama métodos anticonceptivos artificiales, y que éstos son tan repudiables para los católicos como lo es el aborto. Los obispos definieron la unión conyugal exclusivamente como la que se da entre un hombre y una mujer.

“Por varias razones, las uniones de personas del mismo sexo contradicen la naturaleza de la unión conyugal: no se sustentan en la complementación natural de hombre y mujer, no pueden cooperar con Dios en la creación de la nueva vida y, por ello, el propósito natural de la unión sexual no puede lograrse”, señaló la resolución aprobada por los obispos.

Pero los obispos católicos reiteraron que “la defensa de la intención de Dios para el matrimonio, en el cual las relaciones sexuales tienen su lugar propio y exclusivo, no es una ofensa dirigida contra la dignidad de las personas que sean homosexuales”.

El Comité Administrativo compuesto de 47 obispos, la entidad más alta de la COCEU después de la asamblea general de obispos, publicó una declaración de política pública en septiembre en la que se exhorta a favor de una enmienda constitucional que proteja el estado social y legal único del matrimonio, concebido como la unión entre un hombre y una mujer.

Por votación de 221 contra 2, los obispos aprobaron también una edición revisada de las Celebraciones Dominicales en Ausencia de Sacerdote, y adoptaron una edición revisada de las Directrices para la Concelebración de la Eucaristía. Ese mismo día, los obispos aprobaron unánimemente su primer documento sobre agricultura emitido en los últimos 14 años, en el cual expresan su decisión de apoyar la aprobación de legislaciones pendientes en favor de legalizar el status de los trabajadores agrícolas indocumentados. El documento, titulado Porque tuve hambre y me diste de comer, examina asuntos relativos a la agricultura, desde los alimentos modificados genéticamente hasta los subsidios y las leyes del mercado que afectan la vida rural de los campesinos.

Los obispos discutieron sobre la necesidad de establecer normas para las relaciones con políticos católicos cuyas actuaciones en la vida pública no estén de acuerdo con las enseñanzas sociales de la Iglesia. Escucharon al consejero general de la Conferencia, Mark Chopko, quien señaló que la Iglesia encara un “desafío multifacético” contra su integridad e identidad, proveniente de presiones legislativas.

Entre dichas presiones figuran leyes que exigen de las agencias de servicios sociales operadas por la Iglesia, la inclusión de anticonceptivos en los planes de seguros para empleados, o que tratan de emplear fideicomisos de caridad o deducciones en los impuestos como medios para imponer cambios en la aplicación de enseñanzas sociales de la Iglesia.

Otra resolución aprobada, Prácticas de la devoción popular: preguntas y respuestas básicas, calificó como “medios invaluables para la promoción del amor de Dios” las devociones populares como las peregrinaciones, novenas, procesiones, celebraciones en honor de María y los santos, el rosario, el Vía Crucis, la veneración de reliquias.

“Usadas de manera apropiada, las prácticas de devoción popular no reemplazan la vida litúrgica de la Iglesia, sino que más bien la extiende en la vida cotidiana”, indicaron los obispos.

Los documentos completos y las conferencias, en inglés, pueden leerse en internet en: http://www.usccb.org/bishops. También se encuentran en el enlace con la Conferencia de Obispos Católicos de EU, en: http://www.vozcatolica.org/.