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 La pastoral hispana ante sus propios conflictos

Seminario del SEPI halla que el choque cultural no es el único reto que enfrenta la pastoral hispana. A veces, los conflictos son internos

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

Un grupo conversa sobre la memoria historica. Fotos de Angelique Ruhí-López

Del 27 de junio al 3 de julio, 21 personas comprometidas con el ministerio hispano en 13 diócesis del sureste de los Estados Unidos se reunieron en el Instituto Pastoral del Sureste (SEPI), en un seminario de estudio, entrenamiento y crecimiento espiritual.

El seminario, con el tema de “El futuro del ministerio hispano en una comunidad crecientemente diversa en lo cultural”, se enfocó en las respuestas pastorales a los retos que enfrenta actualmente la Iglesia Católica en los Estados Unidos. El SEPI ha venido ofreciendo este seminario para directores diocesanos de la pastoral hispana, miembros de consejos pastorales, facilitadores de la pastoral hispana y estudiantes de maestría, durante veinte años. Cada año se tratan distintos temas. Cuando los participantes asisten a los curso por tres años seguidos, se les da un certificado.

Agentes pastorales de todas partes de la región del sureste se reunieron en el SEPI para discutir las prioridades de la pastoral hispana, la resolución del conflicto, y la identidad y el dialogo.

“Este programa se hace para formar líderes”, explicó Lydita Hoyo, miembro del equipo del SEPI a cargo de promoción y desarrollo. “Hay mucha inquietud por los problemas que existen. Pero en el seminario se ofreció bastante luz para seguir creciendo. El grupo fue muy comprometido y congenial, y hubo mucha fraternidad”.

La camaradería entre los participantes, de 10 nacionalidades, creció gracias a las experiencias –y a los desafíos – que comparten en la pastoral hispana.

“Nos toca ocuparnos de necesidades básicas, al igual que de la educación y la formación”, indicó Lourdes Pérez, asistente del director de la pastoral hispana de la diócesis de Knoxville, Tennessee. “Todo nos cae encima. ¿Quién más lo va a hacer?”

Pérez, que es oriunda de México, dijo que los tópicos y las dinámicas del curso fueron muy reales, porque los mismos problemas se presentan día tras día.

 

Entender al otro

“Tenemos que lograr ir mas allá de nuestras legítimas diferencias y lograr un encuentro de cercanía”, expuso el P. Pablo Laguna, profesor del SEPI, que habló sobre la memoria histórica. “Hay que esforzarse por entender al otro”.

El Padre Dennis O’Brien, director de ministerio hispano en la diocesis de Pensacola-Tallahassee, comparte sus preocupaciones.

Pero entender al otro no siempre resulta fácil, especialmente si la persona es de otra nacionalidad y habla otro idioma.

“La realidad es una sola, pero la vemos de distintas maneras”, señaló Rogelio Zelada, que presentó el tema de la resolución de conflictos. “La pastoral hispana no es percibida igualmente por todos. Hay veces que no coinciden los mapas, porque nuestras experiencias y prejuicios condicionan nuestra percepción, es la fuente del conflicto”.

Según el P. Salvador Valadez, de México, que enseñó el tópico “Cultura y multiculturalismo: identidad y dialogo”, un conflicto de crisis cultural –algo que puede ocurrirles a los hispanos que llegan a los Estados Unidos– implica una crisis de fe y principios. Esto puede tener un resultado positivo o negativo.

“El proceso de aculturación consiste en un enriquecimiento mutuo, pero la asimilación es una pérdida total de la identidad, porque no se reconoce el enriquecimiento”, expresó el P. Valadez. “Corremos el riesgo de devaluarnos y ver al otro como más grande”.

“Sin embargo, la inculturación es la relación de igual a igual”, añadió el sacerdote. “El diálogo entre dos culturas enriquece, en primer lugar, a la Iglesia, y en segundo lugar, a la cultura”. El choque cultural no es el único reto que enfrenta la pastoral hispana. A veces, los conflictos se presentan en su propio seno.

“Un reto muy grande es la falta de compromiso de los mismos miembros de la comunidad hispana, que me dicen que ayudarán para un evento o un proyecto, pero no en general”, comentó Iraida Martínez, coordinadora de la pastoral hispana en la parroquia St. Catherine, de Orange Park, Florida. Martínez, que es puertorriqueña, explica que es necesario educar al pueblo hispano para que aporte un mayor financiamiento a la Iglesia.

El problema del compromiso dentro de la pastoral hispana no es nuevo. “Con respecto a la organización, todo lo llevamos al último momento. Los deadlines [fechas de terminación] nos resbalan”, dijo Gloria Linares, que habló de las prioridades del ministerio hispano. “Con respecto al manejo del tiempo, los hispanos tenemos un concepto del tiempo muy diferente. Debemos priorizar y organizar el tiempo efectivamente. Si Jesús viniera, no nos encontraría unidos, pero sí reunidos”.

“Tenemos que pasar de la buena intención a la preparación”, continuó Linares. “Hay que ofrecerles formación en la sabiduría de la Iglesia, que incluya un entrenamiento en la comunicación, la organización, el liderazgo y el compromiso con la Iglesia. ¿Qué Iglesia vamos a tener? ¿Una Iglesia mediocre? La comunidad se fortalece con el amor y la entrega”.

Algunas de estas dificultades podrán resolverse al actualizar el plan pastoral a la luz de “Encuentro y misión”, el documento publicado por la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los Estados Unidos en 2002 para contribuir al desarrollo de la pastoral hispana. Según el documento, las prioridades de la pastoral hispana son: el desarrollo profesional y académico de la población hispana, desarrollar un modelo integral de formación, y dar prioridad urgente a la formación de los jóvenes hispanos, especialmente los jóvenes adultos.

Pero, ¿podrán realmente un documento y los seminarios de pastoral mejorar o resolver los problemas de la pastoral hispana, que han durado años?

“No se logra de un día para otro”, explicó Hoyo. “La logística de algunos lugares de los Estados Unidos y la Iglesia no estaba preparada para el crecimiento aportado por los hispanos. Estamos tomando más conciencia de los documentos y del multiculturalismo. Al enfocar los problemas, se va creando una dinámica de cooperación y colaboración. Los retos siguen surgiendo”, prosiguió, “ y no todo es fácil, porque existen muchos conflictos y muchas adaptaciones. Tenemos que tener un enfoque pastoral para encontrar soluciones de acuerdo con el Evangelio”, señaló. “En cada uno hay riqueza”.

Uno de los nuevos retos es que, en algunas diócesis en donde los hispanos han luchado durante años por tener departamentos de pastoral hispana, se está cambiando a ministerios multiculturales.

“Tenemos que estar muy abiertos a las experiencias del Espíritu de Dios”, indicó Manuel Peláez, de la parroquia de Nuestra Madre del Redentor, en Miami. Peláez tomó el curso para completar una maestría en ministerio pastoral por medio del SEPI y de Barry University. “Es un proceso de discernimiento, y tenemos que cumplir con el compromiso bautismal al ser testigos de nuestra fe. Asimilemos esto para dar fruto y redoblar la entrega”.