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Escuchar la Palabra de Dios
es lo más importante en nuestra la vida
Palabras que pronunció Juan Pablo II el domingo 18 de julio
antes de rezar la oración mariana del Ángelus con los peregrinos
reunidos en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo,
adonde llegó el sábado tras doce días de descanso en el Valle de
Aosta, en los Alpes italianos.
He regresado ayer
de la breve estancia en el Valle de Aosta y hoy la cita del
Angelus me brida enseguida la oportunidad de saludaros a
todos vosotros, aquí presentes.
Este domingo, la
liturgia vuelve a proponer en nuestra meditación el episodio
evangélico del descanso de Jesús en la casa de Marta y María (Lc
10, 38-42). Mientras Marta está ocupada en las tareas domésticas,
María está sentada a los pies del Maestro y escucha su palabra.
Cristo afirma que María “ha elegido la mejor parte, que no le
será quitada” (Lc. 10, 42). Escuchar la Palabra de Dios es lo
más importante en nuestra vida.
2. Cristo está
siempre en medio de nosotros y desea hablar a nuestro corazón.
Le podemos escuchar meditando con fe la Sagrada Escritura,
recogiéndonos en la oración privada y comunitaria, deteniéndonos
en silencio ante el Tabernáculo, desde el cual Él nos habla de
su amor.
Especialmente el
domingo los cristianos están llamados a encontrar y escuchar al
Señor. Esto ocurre de la manera más plena mediante la
participación en la Santa Misa, en la que Cristo prepara para
los fieles la mesa de la Palabra y del Pan de vida. Pero otros
momentos de oración y reflexión, de descanso y fraternidad
pueden contribuir útilmente a santificar el día del Señor.
3. Cuando, por la
acción del Espíritu Santo, Dios hace morada en el corazón del
creyente, se hace más fácil servir a los hermanos. Así sucedió
de forma singular y perfecta en María Santísima. A Ella
confiamos este período de vacaciones, a fin de que se valore
como tiempo propicio para redescubrir la primacía de la vida
interior.

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