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Adoración al Santísimo Sacramento,
fuente de paz y gracia

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

La parroquia de St. Louis en Pinecrest comenzó su ministerio de Adoración Perpetua en 1983. Miembros de la parroquia se comprometen a turnarse cada hora de cada día para que la capilla nunca esté vacía. La meta es que por lo menos un miembro de la familia parroquial esté siempre rezando por las necesidades de la iglesia. Fotos: Angelique Ruhí-López

A las 10 de la noche, un lunes de octubre, Luz Savana se encontró cara a cara con Jesús. A pesar de tener un fibroma en el vientre, de sentirse lejos de su familia en Nueva Jersey y de que su madre había fallecido el miércoles anterior, Savana fue a la capilla de Adoración Perpetua en la parroquia de St. Louis, para encontrarse con Jesús en el Santísimo Sacramento y darle las gracias.

“He venido a dar gracias al Santísimo, porque me ha traído mucha paz y fortaleza, y muchas bendiciones”, expresó Savana. “Aunque mi mamá falleció, me siento de lo más bien. Me uno a Jesús en sus dolores y Él me ayuda con los míos. Todo lo que he avanzado en mi fe ha sido por adoración al Santísimo. Es una oración muy fuerte y poderosa”.

En este Año de la Eucaristía, el Papa Juan Pablo II ha enfatizado la importancia de comulgar frecuentemente y de adorar al Santísimo Sacramento cuando sea posible. Pero, ¿qué significa esta expresión de piedad popular y qué importancia tiene para los católicos?

En la Última Cena, Jesús convirtió el pan y el vino en su cuerpo y su sangre, y les pidió a sus discípulos: “hagan esto en conmemoración mía”. Cuando los católicos participan en este sagrado misterio, y responden “amén” cuando se les da a comer el pan y a tomar el vino en la Eucaristía, profesan su firme creencia de que están recibiendo el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo, no un símbolo.

La capilla de Adoración Perpetua, en la parroquia de Our Lady of the Holy Rosary, en Palmetto Bay.

La Adoración Eucarística tiene lugar cuando el Santísimo Sacramento –una hostia consagrada– se expone en una posición de honor para alabarlo y adorarlo. La hostia se guarda en un receptáculo llamado custodia y se expone sobre el altar, donde todos puedan concentrarse en la presencia de Cristo al rezarle. Al honrar y alabar al Santísimo, los fieles reciben gracia, misericordia y caridad.

Muchas parroquias ofrecen oportunidades de adorar al Santísimo el primer viernes de cada mes, o durante algún otro momento determinado. Otras parroquias de la arquidiócesis, como St. Louis, St. Timothy, St. Brendan, y Our Lady of the Holy Rosary, tienen capillas de Adoración Perpetua, donde el Santísimo se expone de manera permanente.

La parroquia de St. Louis, en Pinecrest, comenzó el ministerio de Adoración Perpetua en 1983, en la fiesta de Corpus Christi. Todos pueden visitar la capilla –Savana, por ejemplo, pertenece a la parroquia de St. Catherine of Siena– pero los miembros de la parroquia se comprometen a turnarse cada hora de cada día para que la capilla nunca esté vacía.

Según el folleto que se encuentra afuera de la capilla, “desde su inicio, la visión ha consistido en que un miembro de la familia parroquial esté siempre intercediendo ante la presencia Eucarística de Jesús por todas las necesidades de la parroquia”.

El grupo Spirit and Truth (Espíritu y Verdad), de la Universidad Barry, se reúne cada miércoles por la tarde para adorar al Santísimo, compartir enseñanzas y tradiciones de la Iglesia Católica, cantos de alabanza, y silencio. El movimiento empezó en Atlanta y está creciendo en los Estados Unidos.

El P. Dominick O’Dwyer abrió una capilla de Adoración Perpetua en la parroquia de St. Malachy, en Plantation, hace 6 años.

“No importa si es el Año Eucarístico o no. La Adoración Eucarística es importante en cualquier año”, explicó el P. O’Dwyer, párroco de St. Malachy. “La Adoración Perpetua de la Eucaristía es una bendición. Es ciertamente una de las mayores gracias para cualquier comunidad, parroquia o individuo”.

En una semana, casi 200 personas adoran al Santísimo en la capilla de St. Malachy.

“Una de las cosas que la gente más aprecia es que pueden venir cuando quieran para compartir sus alegrías y sus penas con el Señor”, añadió el párroco. “Yo creo que esto es el colmo de la alabanza, porque el Señor mismo está presente. La presencia real de Cristo en la Eucaristía es la esencia de nuestra fe”.

Espíritu y verdad

Conmovida por esta presencia real de Cristo en la Eucaristía, y por la gracia que se revela al adorarlo, Melissa D’Souza, estudiante de la Universidad Barry, creó un grupo de adultos jóvenes llamado Spirit and Truth (Espíritu y Verdad), que se dedica a adorar al Santísimo semanalmente.

“La gente joven está hambrienta de algo. Ellos no saben lo que es, pero nosotros sí lo sabemos: es Jesús”, indicó D’Souza, de 25 años. “Vienen al grupo buscando, y encuentran lo que están buscando en la verdad, y la verdad está en Jesucristo. Mediante la oración compartimos una experiencia pura, con las mismas metas y el mismo amor por el Señor. Es un grupo impresionante”.

El movimiento juvenil Spirit and Truth se creó en Atlanta, donde creció D’Souza. Ella empezó a asistir a estas reuniones en 2002, y se enamoró del tiempo que pasaba con el Señor. Las reuniones consisten en compartir distintos temas, como las enseñanzas y las tradiciones de la Iglesia Católica; lecturas de las Sagradas Escrituras; cantos de alabanza, y silencio. Cuando vino a Miami para hacer su maestría, D’Souza extrañaba tanto el poder estar en la presencia del Santísimo cada semana y el sentido de comunidad que tenía en Atlanta, que decidió crear un grupo de Spirit and Truth aquí. El grupo, que comenzó durante esta última cuaresma, se reúne de 7:00 a 8:30 p.m. cada miércoles en la capilla Cor Jesu, en la Universidad Barry, y de 15 a 20 jóvenes asisten cada vez.

“Yo puedo adorar al Santísimo solo, pero sigo viniendo porque es un grupo increíble de jóvenes adultos católicos que están enamorados de Dios”, señaló Gonzalo Laverde, estudiante de Florida Atlantic University, en Boca Ratón, que viaja desde el norte de Broward para participar en el grupo.

Nina Tavel vino de Honduras en agosto para estudiar en Florida International University, y dice que las reuniones son parecidas a un grupo al cual pertenecía en su país.

“Me trae consuelo”, concluyó Tavel. “Debemos entender la importancia de la Eucaristía para nuestras vidas. Es la manera que Dios emplea para decirnos que Él está aquí para nosotros”.