Consejos de Amigo

 P, Alberto Cutié

El amor debe ser libre y espontáneo.

Querido Padre Alberto:

Tengo 53 años y estoy divorciada del padre de mis hijos desde que éstos eran pequeños. Ese hombre murió, aunque ya hace tiempo que no teníamos relación emocional alguna. Además, mis hijos ya son un par de hombres independientes.

Hace 10 años conocí a un hombre, me enamoré y nos comprometimos. Al poco tiempo él se marchó a España y mantuvimos la relación a distancia.

Cuando regresó nunca me dio el frente, siempre me enviaba mensajes con otras personas. Cuando finalmente nos encontramos, jamás me dijo nada. Yo me acomplejé por mi edad y traté de olvidarlo con otros hombres, aunque debo decirle que todos los hombres que aparecen en mi vida son menores que yo.

Después de dos largos años de depresión y angustia, no he podido olvidarlo ni realizar mi vida con nadie. ¿Qué opina usted?

Berta,
la que no puede olvidar

Estimada Berta:

El problema principal no es la edad de los hombres que conozcas, sino la madurez y el respeto que demuestren con su comportamiento.

Tu amigo, que se desapareció y después apareció de nuevo, es un hombre que no quiere una relación seria. Ningún hombre que respete a una mujer y la quiera de verdad se desaparece y no da la cara. Él te estaba huyendo porque no le interesaba nada serio contigo.

El rechazo es algo que las mujeres no manejan fácilmente, pero es parte de la realidad. Por mucho que tú quieras una relación con él –o con cualquier otro hombre– si no existe interés mutuo y cosas en común que los puedan unir de verdad, estás gastando el tiempo.

La diferencia ente amor y encaprichamiento es que el amor siempre debe ser libre y espontáneo. El encaprichado es controlador, manipulador y vengativo. Además, el encaprichamiento causa que una persona se obsesione con alguien que realmente no le conviene –se convierte en un verdadero capricho–. No hay nada más lejos del amor que el “capricho” de querer estar con alguien.

Tú puedes superar tu atadura emocional hacia ese hombre que no correspondió el amor que le ofreciste, si realmente comienzas a abrir tu mente y tu corazón a la verdad: él nunca te quiso y no supo valorar el amor que le ofreciste. Más allá del dolor que te pueda causar su indiferencia, da gracias a Dios porque no te casaste con él. Muchos se casan por un embullo y después descubren la superficialidad y la falta de compromiso que existe en su matrimonio.

Recuerda que los pensamientos negativos, recuerdos y daños del pasado los manejamos nosotros mismos. No les des más poder del que tienen.
 

Un abrazo.

 Padre Alberto

El Rev. P. Alberto Cutié responde a sus problemas e inquietudes con consejos propios de un buen amigo. Envíe sus cartas a: Consejos de Amigo, Rev. Padre Alberto Cutié, Radio Paz 830 am, PO BOX 421500, Miami, Fl 33142. También puede escribirle a consejosdeamigo@padrealberto.net
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